Mena

La valentía tuvo un límite

  • La Congregación decidió dar la vuelta cuando el Cristo estaba en mitad de la Alameda · La Soledad no sobrepasó la plaza de fray Alonso de Santo Tomás

La tensión por la aparición de la lluvia no se pudo aguantar más. La Congregación de Mena decidió dar la vuelta justo cuando el Cristo de la Buena Muerte y Ánimas se encontraba a mitad de la Alameda. Eran las 22:00 cuando la decisión se llevó a cabo. El motivo fue el temor ante la posible llegada de la lluvia, que ya estaba presente en El Palo y Ciudad Jardín.

En ese momento la procesión se fracturó. Por un lado, el trono del Crucificado estaba en mitad de la Alameda, justo a la altura de Puerta del Mar. La cabeza de procesión ya había realizado la rotonda del Marqués de Larios y estaba a unos pasos para enfilar la calle Larios pero no siguió adelante. Volvió por donde había venido. En Puerta del Mar se retiraron las vallas para que el trono pudiera hacer la maniobra y volver de regreso a su casa hermandad una vez que la cruz guía les adelantó. Asimismo, algunas de las personas que esperaban en Larios se colocaron en la entrada de la calle para ver pasar solo a la sección de nazarenos del Cristo.

Por su parte, la Virgen de la Soledad no sobrepasó la plaza de fray Alonso de Santo Tomás. Los nazarenos de la sección y el cuerpo de la Marina se esparcían por San Jacinto y por el Puente de Tetuán.

Ya en el momento de la salida, la Congregación tenía un plan para decidir si seguiría o se volvería. La frontera era la Alameda. Según informó el jefe de procesión, Ramón Gómez Díaz, a este periódico, una vez sobrepasado este punto seguirían por el recorrido oficial. Esto permitiría dar un margen de reacción al trono de la Soledad que todavía estaría muy cerca de la casa hermandad. También tenían decidido suprimir el cruce con la Esperanza en la Alameda. Cogerían Plaza de la Arriola, Atarazanas y Puente de la Esperanza para recortar metros.

Asimismo, el responsable informó de que, en caso de que la lluvia hubiera impedido la procesión, la Congregación tenía presente una posible salida en la mañana del Viernes Santo "con los permisos pertinentes". Tanto lo había estudiado Mena que ya tenía a la banda Trinidad Sinfónica amarrada.

Salida a las 20:30

En un principio, Mena tenía su salida programada a las 19:50. Debido al retraso pactado entre todas las cofradías, se iban a poner en la calle a las 20:50. La decisión de Viñeros de no salir hizo que la congregación iniciara su camino a las 20:30. A esa hora se abrieron las puertas de Santo Domingo para que el reguero de nazarenos saliera.

Bajo el Himno Nacional, el Cristo fue levantado por primera vez. Los toques de campana fueron dados por el general jefe de Estado mayor de la Defensa, Félix Sanz Roldán. La maniobra de salida se desarrolló bajo los sones del Novio de la Muerte, cantado por congregantes, legionarios y las miles de personas que se congregaron en la salida.

Por su parte, el almirante Fernando Armada Vadillo levantó el trono de la Soledad, con el sonido de la Salve interpretada por la banda de la Marina. La banda de la Expiración acompañó a la imagen que interpretó primeramente La Estrella Sublime.

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