Ras de hierba

Cortocircuito a orillas del Minho

  • La desconexión entre Zokora y Renato hizo que el Sevilla se marchara del litigio

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Cortocircuito en el Minho. Éste podría el ser el título de una noche aciaga para el Sevilla en su visita al Municipal AXA de Braga, donde demostró, al igual que en el encuentro de ida de la Supercopa ante el Barcelona, dos caras muy diferentes. En la primera mitad, el cuadro de Nervión, que ayer vistió de azul, mostró una superioridad que no fue recompensada con el gol, pero tras el descanso llegó la desconexión inexplicable de los pupilos de Antonio Álvarez, que perdieron la posesión de la pelota ante un rival que se fue creciendo al calor de los suyos.

Tampoco le faltó calor al cuadro de Nervión, que estuvo apoyado en las gradas por cerca de un millar de sevillistas que no dudó en desplazarse a tierras lusas para ver el estreno de su equipo, esta campaña, en la máxima competición del fútbol europeo. Por un momento, el estadio del Braga, encajado en una antigua cantera de granito, tuvo un colorido especial gracias al blanco y el rojo de las dos aficiones, hasta que Luis Fabiano estrelló el balón en el palo y fue la parroquia blanquirroja visitante la que siguió con una fiesta en las gradas que estuvo alentada por el buen juego desplegado por su equipo.

El Sevilla fue dueño y señor del partido en la primera parte, con Luis Fabiano, Kanoute y Jesús Navas muy enchufados. Los tres pusieron en constante peligro a la zaga portuguesa, que se empleó con excesiva dureza. Además, Renato y Zokora eran dueños de la medular. El brasileño se sintió muy cómodo acompañado por el ex futbolista del Tottenham y ambos dotaron de equilibrio a un Sevilla que atrás, hasta entonces, se mostró muy serio con un brillante Fazio.

Sin embargo, la desconexión del Sevilla llegó en la segunda mitad propiciada, precisamente, porque sus dos medios centro ya no tuvieron el balón. Renato se difuminó, al igual que Zokora, al que le encanta dosificarse para, como se vio a ras de hierba, aparecer en los minutos finales con sus habituales zancadas.

El aislamiento en la medular se expandió por el once sevillista. Luis Fabiano empezó a cogerle asco al partido, Kanoute no se encontró tan cómodo y empezaron las batallas individuales. Jesús Navas, por la derecha, y Perotti lo intentaron sin éxito ante un Braga que en los estertores estuvo a punto de hacer el segundo.

Los guerreiros do Minho se llevaron la primera batalla, aunque la del próximo martes en Nervión debe ser muy diferente. No hay que olvidar que, como advirtió ayer el presidente, José María del Nido, que hay muchos euros en juego y el sevillismo, consciente de ello, seguro que llenará las gradas del Ramón Sánchez-Pizjuán. El Sevilla sólo ha perdido una batalla, pero no la guerra y, pese al mal sabor de boca que dejó la derrota de ayer, debe dar un paso al frente y mostrar que es mejor que el Braga, aunque el debate de si jugar con un delantero o con dos aún colea.

El de anoche fue el primer revés serio del curso para el Sevilla y todo por esa falta de intensidad en el manejo del balón, sobre todo en el centro del campo, que sí hubo en los primeros 45 minutos. Tampoco ayudaron los cambios y al final ese cortocircuito trajo consigo un mal resultado que complica el pase a la fase de grupos.

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