Informe Técnico

Desequilibrio en el medio y temblor atrás

  • La debilidad defensiva ante 11 fanáticos y la inferioridad de piezas en la medular, lastre pesado · Sin Reyes, 4-4-2 aún más nítido.

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Cuando un equipo gana seis partidos de veinte conviene la autocrítica. Hubo imponderables como la lesión de Reyes, pero eso es parte del fútbol. Mal haría el club en rebañar excusas de un lado y otro, porque el feble equipo de Marcelino fue sacudido durante la primera mitad por el ardor guerrero del Málaga, para el que ganar al Sevilla supone poco menos que un título.

Era un partido para jugar con firmeza. La premisa era no dudar, no temblar, y a partir de ahí ver quién jugaba más al fútbol. Pero esa debilidad atrás en la marca, en la salida del balón, en los forcejeos con los atacantes malaguistas, lo pusieron todo muy cuesta arriba.

Defensa

El Málaga salió a tope de revoluciones. Por la necesidad y porque enfrente estaban sus enemigos más odiados, los que llevan a Sevilla hasta en el nombre. Esa puesta en escena requería la máxima concentración para no cometer errores y la gallardía para ir al choque, para que Demichelis, Weligton, Toulalan y Rondón no impusieran su fútbol al límite. Pero este Sevilla de tan escasa calidad física se plegó ante las acometidas de los blanquiazules. No fue por cohibición, fue por los propios errores defensivos en los marcajes (grosero el de Coke ante Weligton en el 1-0), en la salida del balón (qué decir ya de Spahic) y hasta en el achique, como en la acción que acabó en el 2-1. Luego, la impericia para cortar los ataques en cruces, o al meter la pierna para tapar, hizo el resto.

En la segunda parte, el Málaga retrasó su línea de presión -era imposible aguantar su ritmo muchos minutos más- y la zaga sevillista ganó metros. Respiró con ello.

Ataque

La incapacidad para plantar cara a un centro del campo poblado, dinámico y hasta fanático, como fue ayer el del Málaga en la primera parte, volvió a trabar las transiciones hasta Negredo o Jesús Navas. Reyes, hasta su lesión, dejó claro que es más delantero que mediapunta: hizo poco por descolgarse atrás, visto el panorama. La entrada de Babá acentuó la desconexión por dentro: era un 4-4-2 aún más desequilibrado.

Virtudes

No se rindió.

Talón de aquiles

Debilidad física en el medio... y técnica atrás.

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