Divina potencia, mediocre realidad

  • Marcelino sorprende al afirmar que él ofrece "soluciones", y que "otra cosa es que no las llevemos a cabo en el campo".

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En las mismas puertas del Hospital de la Macarena, Marcelino García Toral realizaba un diagnóstico de su equipo. De su estado y sus circunstancias, que no son boyantes después de las tres derrotas seguidas en la Liga y ese peligroso 1-0que hoy debe remontar ante el Valencia para alimentar el sueño copero. Y el asturiano, al analizar las causas del atasco, sorprendió con una frase que no es precisamente una suave caricia a su vestuario, el que maneja día a día: "Soluciones tengo, por supuesto que sí. Desde que estoy entrenando al Sevilla estoy ofreciendo soluciones, otra cosa es que no las llevemos a cabo en el campo. De otra cosa que creo que no tiene culpa el entrenador es de los errores puntuales que llegan más desde el absurdo".

El mensaje a sus pupilos no se quedó ahí, e incidió en que debe primar la colectividad para que llegue el rendimiento, el éxito: "Concibo el fútbol como un deporte colectivo… Yo lo que le pido a los futbolistas es sencillo y no se encorseta a nadie, y si así lo dicen los jugadores off the record están buscando excusas. Los futbolistas tienen una serie de obligaciones, pero son perfectamente realizables para ayudar a otro compañero. No conozco a un equipo que juegue de forma individualizada que logre extraordinarios resultados. Los resultados pueden ser buenos, cuando los futbolistas tienen un nivel individual altísimo, pero yo veo a los dos grandes y tienen una idea colectiva".

En la asunción de las responsabilidades por la mediocre campaña que hasta ahora viene realizando el equipo sevillista, Marcelino no ejerció de pararrayos, como a veces hacen los entrenadores de puertas para fuera, y lejos de exonerar a sus jugadores de toda responsabilidad, las aireó. Aunque también asumió la suya. "El equipo necesita convencimiento y ser un equipo durante 90 minutos. Ahora mismo lo es a ratos, pero no somos un equipo durante 90 minutos con un trabajo colectivo, con una idea común, con ambición… El porqué me lo callo. La responsabilidad es del entrenador y los jugadores, que tendrán su parte de responsabilidad, ni es toda nuestra ni es toda de ellos, es un entendimiento común. Yo creo que sí hay solución porque lo hemos hecho, es bastante fácil, no es muy difícil".

Si lo considera bastante fácil, la siguiente cuestión está clara, ¿por qué no juega todavía el Sevilla como equipo? "Eso me pregunto yo, siendo bastante fácil por qué no se consigue", indicó el técnico, que aseguró no sentirse cuestionado por nadie más que por los propios resultados: "No me siendo cuestionado. Al entrenador sólo hay una cosa que lo cuestione, que son los resultados, no las personas. Si los resultados no son buenos, pues ya está. Voy a seguir trabajando con la misma intensidad y convencimiento, voy a seguir así".

Y para recuperar parte de su menoscabado crédito, el asturiano sabe que esta noche debe eliminar al Valencia: "Es un partido muy importante, más aún después de los últimos resultados, pero no creo que sea una final". Sabe que él mismo es el primer interesado en revertir la situación deportiva: "Sé la profesión que desempeño, y siempre que no hay resultados el entrenador es el máximo responsable, y eso no tiene que condicionar mi trabajo. La opinión del público llega consecuencia de los resultados. La realidad del fútbol es ésa y la asumo, pero no me condiciona".

Y quiso lanzar Marcelino un mensaje esperanzador cara al gran objetivo, entrar en la Champions: "Si acabamos con 30 puntos la primera vuelta, podemos alcanzar los sesenta y pico o setenta en la segunda". Para ello, lo primero es salir de la racha, simplemente eso: "Tenemos más ocasiones que los rivales y aún así perdemos. El acierto no está de nuestro lado, nos encontramos con los palos, y la forma de encajar los goles no son normales".

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