Liga Europa - Sevilla-Slovan Liberec

Emery le ha puesto la etiqueta de frágil (1-1)

  • El Sevilla tampoco es capaz de ganar en la Liga Europa y empata ante un Slovan Liberec muy inferior. Los blancos tenían controlado el partido tras el gol de falta de Perotti, pero necesitan muy poco para romperse.

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El Sevilla 2013-14 no acaba de arrancar y el partido de ayer contra el Slovan Liberec fue otra fiel prueba de ello. Los hombres de Unai Emery, sin necesidad de hacer nada del otro mundo, controlaron la situación durante la mayor parte del encuentro, se pusieron por delante en el marcador y tuvieron algunas ocasiones, no excesivas, para haber resuelto el litigio. Pero bastó con una contra de los checos desde su propia área para que se contabilizara en el marcador un empate como resultado final. Tal vez fue el único tiro a puerta de los visitantes, pero cogió descolocado a todo el sistema defensivo, con Cristóforo haciéndole la cobertura a Coke y Perotti, ya con plomo en las piernas, corriendo detrás de Pavelka sin tener siquiera la posibilidad de hacerle una falta táctica. Uno a uno y la sensación de que este Sevilla está cogido con alfileres.

Porque el equipo trata de ajustarse a los criterios que le impone Unai Emery y juega mucho más, pero muchísimo más, pensando en atacar que en protegerse de manera adecuada. Ni siquiera se le pide que sea defensivo, no es ésa la cuestión ni muchísimo menos, se trata de saber manejar un partido para sentirse seguro y eso es lo que no llega a transmitir el Sevilla en ningún caso. El conjunto nervionense es en estos momentos lo más parecido a esas cajas en las que está rotulado con letras gordas un "muy frágil". Ya se sabe que basta con muy poco para que se rompa el contenido de las mismas y finalmente acaba ocurriendo.

Y lo peor de todo es que se ha llegado al punto en el que ya da prácticamente igual los elementos que Unai Emery elija para tratar de afrontar los partidos. El técnico vasco optó en esta ocasión por refrescar totalmente al once inicial y sólo repitió la titularidad respecto a la derrota ante el Celta el camerunés M'Bia. Lo hizo, además, porque está sancionado en la Liga y no podrá jugar el próximo domingo en Cornellà contra el Espanyol. Los otros diez futbolistas que arrancaron ante el Slovan Liberec forman parte, por unas causas o por otras, de la segunda unidad y entre ellos, incluso, Cristóforo acompañaba a M'Bia como pareja de medios centro para que se juntaran dos futbolistas en el eje de un perfil algo más defensivo, pero en el actual estado ni siquiera eso da mayor solidez al frágil entramado global.

De cualquier forma, todo, tanto la revolución en el once inicial como la presencia de dos medios que ayudaran a la resta, parecía lo lógico, pues es conveniente utilizar a toda la plantilla y refrescar a los hombres que están teniendo más minutos. Entre otras cosas porque el potencial del Slovan Liberec también invitaba a correr esos riesgos. Por jugar lo hizo desde el principio hasta el rumano Rusescu, un futbolista que no ha contado absolutamente para nada para Emery hasta el momento.

Y a la hora de que el balón rodase el Sevilla era un equipo lento, previsible, dependiente en gran medida de la calidad de Reyes y Perotti por las dos bandas, aunque con muchas dificultades para crear ocasiones claras de gol. Eso sí apenas padecía ante un Slovan Liberec que difícilmente superaba la línea de la medular y que cuando lo hacía se topaba con Fazio o Cala para no llegar casi nunca hasta Javi Varas. Los sevillistas, mientras, lo fiaban casi todo a Reyes y Perotti, pero siempre echaron de menos algo más de participación de Rabello en el enlace y que Rusescu no estuviera tan desconectado por jugar demasiado lejos de sus mediapuntas.

El arranque del encuentro fue tedioso, sin apenas momentos en los que ambos equipos se acercaran siquiera a la posibilidad de cantar un gol. Sólo Rabello tendría una cuando conectó con rapidez un disparo en el minuto 24 y se encontró con una gran parada del meta Hrosso. Fue el primer aviso antes de que Perotti se rebelara contra la hostilidad que le llega desde el sector de la grada que más grita y marcara un excepcional gol a balón parado. El argentino cogió con decisión el balón tras una falta cometida sobre él mismo y lo puso con calidad imposible para Hrosso.

El Sevilla apenas había necesitado esforzarse para ponerse por delante antes de la media hora del partido y aquello parecía que estaba casi decidido a la vista de las diferencias entre uno y otro equipo. Pero con la fragilidad del cuadro de Emery está claro que era sólo apariencia, que en cualquier momento se podía caer el edificio por mucho que quien pensara en eso en el descanso casi podía ser tildado de iluminado.

Más aún cuando arranca la segunda mitad y los locales imponen un mando casi absoluto en el juego. Entonces hasta llegarían buenas opciones para haber liquidado la cuestión y de esa manera empezar a pensar únicamente en la Liga. Pero Rusescu no pudo superar a Hrosso, M'Bia no estuvo preciso en sendos remates consecutivos en saques de esquina y Perotti dejaría escapar la ocasión de reivindicarse aún más cuando tras un meritorio robo de balón se internó y trató de ajustar un disparo que se fue fuera por poco.

En ese preciso momento Emery debió pensar que aquello tenía que ser liquidado por la vía rápida, que no se podía esperar más. El vasco mete en el campo a Rakitic por Rabello y, como el día del Celta, se lleva una bofetada de las gordas tras una decisión que no parecía desacertada. Buena jugada en ataque de los suyos, tal vez más preciosista que precisa, y la contra del Slovan Liberec demuestra que los conceptos defensivos son nulos. Cristóforo tapa a Coke, pero lo hace mal, Perotti no puede seguir la velocidad de Pavelka en la arrancada , los centrales tardan en dar un paso adelante... Uno a uno y ni siquiera la suerte acompañaría a los blancos en el arreón final, cabezazo al poste de Cala incluido. Es la consecuencia de haber convertido al equipo en un producto "muy frágil", se rompe con muy poco.

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