Entenderlo o no entenderlo

  • La afición mostró sonoramente su descontento con un cambio que resultó decisivo y que acabó reconociendo con ovación a Romaric · Paso del descontrol al control

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Jugar un partido con inteligencia es estar con la mente fría en cada momento y eso fue lo que el Sevilla consiguió ayer, cuando llegó incluso a hacerle entender a la afición los motivos de un cambio que no entendió. La grada del Sánchez-Pizjuán, con los nervios lógicos de verse cerca de una final, pitó a más no poder la decisión de Jiménez de sentar a Negredo antes del descanso, un movimiento que no gustó en las gradas pero que sin embargo fue clave para el desarrollo posterior del choque y, probablemente, de la eliminatoria. Y la afición mostró luego que lo había entendido cuando a cuatro minutos del final y ya con dos goles que habían llegado en ese trancurso de tiempo en que el costamarfileño estuvo en el campo despidió a su jugador con una sonora ovación.

Porque, al fin y al cabo, lo que se debatía anoche con esa decisión de Jiménez era si el Sevilla debe jugar con dos puntas o sólo con uno, aunque sin tener en cuenta que entre un negro y un blanco hay una amplia escala de grises y que, fundamentalmente, no todos los partidos son iguales. Habría que preguntarse también cuántos delanteros alinea el Barcelona y qué es Messi, qué es Xavi, qué es Jesús Navas... ¿Delanteros, centrocampistas o entes etéreos que toman distintas apariencias sobre un terreno de juego según lo pida el envite?

Defensa

A lo mejor puede parecer oportunismo, pero no es la primera vezque ocurre y el sevillismo debería entender que la pareja Luis Fabiano-Negredo no es lo mismo que Luis Fabiano-Kanoute o que Kanoute-Negredo. Tanto al brasileño como al vallecano les tira más estar más cerca del área que de los medios centro y ese espacio es el que utiliza el rival para dominar ese terreno en el que se mueve un futbolista de tremenda clase pero que no se caracteriza especialmente por su movilidad y su recorrido, Renato. Otra cuestión es que Zokora no es supermán. Cabría recordar que con Zokora y con dos goles en los que él fue el que se desconcentró, ganó el Getafe en la Liga. El caso fue que empezaron a rodar minutos por el crono y más a gusto se sentían Boateng y Casquero y, por ende, en mejores condiciones le entregaban el balón a los Pedro León y Parejo, los creadores del Getafe, sobre todo el primero.

Con la salida de Romaric se equilibró el duelo y, aunque era evidente que el Getafe iba a apretar, nunca fue igual desde ese momento para el equipo madrileño y que se lo pregunten a Míchel.

Ataque

Un antes, con chispazos deslabazados y un después, con un control más estructurado del juego y con más llegada desde zona de tres cuartos. Romaric hizo de pinza y el balón circuló mejor, aunque con la salvedad de que ese fútbol redondo aún no ha llegado.

Virtudes

Tener calma para entender lo que pedía la cita, no entrar en el juego del rival y dejar pasar el tiempo.

Talón de aquiles

Muchas tarjetas.

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