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Indigno y lamentable

  • Más allá del once elegido, la actitud y el planteamiento del Sevilla dibujaron una imagen penosa · Muy atrás, sin presionar y no ya sin tirar a puerta, sino sin pisar área

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El Sevilla ha perdido muchas veces en el Camp Nou, incluso por goleada, pero en pocas ocasiones había dado la imagen que ofreció ayer el equipo de Antonio Álvarez jugándose un título y, lo que es más grave, con un 3-1 a favor. Ni siquiera el 4-0 en la Liga de la pasada temporada, con Marc Valiente, Kone, José Carlos, Lolo... en el once de salida, dejó estas sensaciones. Entonces al descanso llegó con 0-0. Ayer era un 3-0 lo que reflejaba el marcador en el minuto 45, pero con una imagen indigna. Sin competir, sin tirar a puerta, sin siquiera presionar a los rivales, sin meter la pierna, sin enfadarse...

Defensa

No es porque fuera el Barcelona. El Sevilla, en su norma de estilo, ha incluido el mandato de defender más atrás, muy atrás. Y, claro, con este rival es tener muchas más papeletas para acabar arrinconado. Los medios centro no presionaban, sólo se limitaban a seguir la jugada con la mirada y a ir reculando hasta dejar que el Barça pisara el borde del área y ejecutara en ataque. No hay medios centro que cierren, no hay medios que recuperen el balón... Sólo Escudé y Dabo mantenían la tensión defensiva. El resto se limitaba a -literalmente- verlas venir.

Y como si estuviera todo premeditado, a la hora justa de juego y con los tres cambios se produce un tímido intento -porque no pasó de un intento- cambio de actitud en el equipo que convierte todavía en más grave el planteamiento realizado por el entrenador. Entonces, salen un poco más las líneas a presionar y se roban un par de balones, pero el Barça no se descompone jamás y vuelve a reconducir la situación.

Ataque

No hubo. Así de sencillo. Se renunció a él. Álvarez aisló a Jesús Navas, a Alfaro, a Negredo y al que fuese con la elección de Romaric y, más que nada, con la ubicación retrasadísima de las líneas. Sin presión, sin recuperación... era imposible y las pocas veces que el Sevilla tenía el balón, de tan largo que había hecho el campo -no porque el Barcelona lo hiciera así, sino porque así lo quiso el equipo que vestía de blanco- lo perdía muy rápidamente. ¿Un tiro a puerta? Estamos locos. Palop se cambió de camiseta en el descanso. Si Valdés hubiera hecho lo propio nadie de los que vieron el partido por la tele se hubiera enterado.

Hubo un intento muy tibio con la salida de Cigarini, Luis Fabiano y Perotti, pero era muy tarde. Daba la sensación de que no se le podían dar más de 30 minutos a estos jugadores pasase lo que pasase pensando en el Braga... Pero el humilde aficionado se preguntará si los descansos no lo podrían tener los jugadores ante el Levante el sábado siguiente. Entonces no hay ni títulos ni liguilla de Champions en juego.

Virtudes

Pasa palabra.

Talón de aquiles

Una imagen lamentable que puede tener sus consecuencias. Un título es un título, el Sevilla no es que dispute muchos y llegaba al Camp Nou con un 3-1 a favor. Es decir, que el Barcelona no había ganado 0-2 en Nervión.

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