Jesús Navas, ese referente

  • El palaciego, el más veterano en Europa en la historia del Sevilla, le gana la partida a Krasic con su pase de gol · Ambos fueron de más a menos sobre el césped artificial

Jesús Navas siempre está. Es el futbolista al que menos rota Jiménez y sus compañeros se fían de su talento para que éste reluzca en las grandes citas. Incluso le ha quitado protagonismo en el campo a Kanoute o a Luis Fabiano. Ya es el gran referente del Sevilla en el juego de ataque y volvió a confirmarlo ayer con el pase de gol a Negredo. Del equipo que ayer jugó en el Luzhniki Stadium sólo puede decirse de Palop que lo equipare en trascendencia, ya que el meta, sin apenas trabajo, también fue crucial en ese disparo que le sacó a Necid con el pie en el minuto 85. Pero lo más determinante en una eliminatoria es marcar en campo ajeno y eso lo logró el Sevilla gracias a que en sus filas juega un auténtico veterano con cara de ángel que responde por Jesús Navas.

Lo temían en Moscú y tenían razones para ello. Jesús Navas es el futbolista de la historia del Sevilla que más partidos europeos ha jugado, 49 con el de ayer, tras superar a Daniel Alves en diciembre pasado y por delante de gente del pedigrí de Palop, Renato o los mismísimos Kanoute y Luis Fabiano. Y, lo más importante, es que da la cara en las grandes citas. Su enésima asistencia de gol de ayer recordó a la que dio en la final en Hampden Park frente al Espanyol, cuando Kanoute hizo el 2-1 en la prórroga, ante de los penaltis.

Con ese pase de gol a Negredo, en el que, hay que reconocerlo, colaboraron Ignashevich y Akinfeev, el joven palaciego le ganó la partida al que es denominado por todos como el Navas del CSKA moscovita, Milos Krasic. El serbio, compañero de selección de Dragutinovic, desechó este invierno una oferta del Milan arguyendo algo parecido a Luis Fabiano: prefiere garantizarse su presencia en el Mundial jugando un partido tras otro en el CSKA, donde es la gran referencia.

Ambos concitaban los temores de uno y otro entrenador. Jiménez puso a Adriano por delante de Fernando Navarro para que le ayudara a frenar al talentoso futbolista serbio. Zokora también colaboraba en las coberturas. Y Leonid Slutsky les dio órdenes a Ignashevich y a Aldonin de que estuvieran muy atentos a la salida hacia dentro de Jesús Navas, al que se pegó Chepnikov. Sobre el césped artificial, ninguno de los dos pudo desplegar todo el fútbol de velocidad que atesoran sus piernas. El piso sintético lastró sus rápidos arranques. Fue como echarle lastre a sus alas. Pero el sevillista siempre responde cuando lo llaman. Chepnikov no pudo evitar su centro por bajo tras un sprint que remató a gol Negredo. Un tanto crucial.

similares, sólo eso

Jesús Navas y Milos Krasic son jugadores similares, sólo similares. Es difícil encontrar uno igual que Jesús Navas, por su liviana figura y esas delgadísimas piernas con las que enreda a sus contrarios en un torbellino a veces imparable. Krasic es más pesado, pero juega mejor de espaldas gracias a su mayor corpulencia. Le gusta controlar rápido y combinar en diagonales incisivas. Es lo que hizo durante la primera mitad. Luego se fue diluyendo ante un serio Fernando Navarro. Al palaciego también lo lastraron las bolitas de caucho del césped. Pero, como casi siempre, ya había acudido a la llamada, a su enésima cita con la historia.

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