Krasic, el Jesús Navas del CSKA Moscú

El que será el rival del Sevilla el próximo día 24 en Moscú por un puesto en los cuartos de final de la Champions es un equipo que se mueve al ritmo de un jugador que está por encima de los demás, el serbio Milos Krasic. A la espera de que su mejor delantero, el ruso Dzagoev, que abandonó la pretemporada en España para ser sometido a unas pruebas en Alemania por una lesión que parece ser que le hará llegar muy justo a la cita con los blancos, el CSKA es un equipo encorsetado que busca continuamente la banda derecha, por donde se mueve una melena rubia con un tren inferior muy poderoso y una calidad técnica más que apreciable.

Seguido ya por los grandes de Europa, entre los que se incluyó en su día al Real Madrid e internacional junto a Dragutinovic con Serbia, Krasic puede dar que hablar en el Mundial. Es un jugador que recibe en la banda, pero que se mueve con libertad hacia otras zonas del campo y, sobre todo, que desequilibra casi sin esfuerzo gracias a un tranco largo y a una potencia de piernas capaz de ganar por velocidad a cualquier marcador. Su presencia en el campo se palpa en cada jugada y ante el Elfsborg, jugando sólo 45 minutos, se bastó para encarrilar la victoria de su equipo antes de marcharse echándose una mano al adductor.

Por el camino dejó un parcial de 0-2 con par de asistencias de gol tras poderosas jugadas personales y la impronta de esos futbolistas de la antigua Yugoslavia que parece que están ofreciendo sólo la mitad de lo que guardan.

De todas formas, aún está el equipo de Leonid Slutskiy en fase de preparación y en el físico aún tienen que crecer. Es un equipo en el que también acompaña el japonés Heisuka Honda, nueva incorporación procedente de la liga holandesa por el que dicen que ha pagado nueve millones de euros para arrebatárselo a Ajax y PSV. Honda es un mediapunta con recursos, que pisa área y que tiende -o ayer tendía- a mirar a Krasic. Marcó un gol de oportunista en el área y será un jugador a vigilar.

Todo lo demás, a la espera de Dzagoev y quizá de lo que pueda ofrecer Mamaev, que tampoco jugó ayer, se ajusta al patrón de equipo encorsetado en la disciplina rusa bajo un 4-2-3-1 casi inamovible. Tiene un portero con un excelente juego de pies, Akinfeev, muy preciso en los pases, y una defensa con no excesiva altura en los centrales, más bien el más alto es el lateral derecho, uno de los hermanos Berezutski, Aleksey, el mejor dotado técnicamente también.

En el centro tiene cierto estilo Semberas, compañero de Stankevicius en la selección lituana, y la chispa que en ataque pudieran ofrecer Mark González y Guilherme, pendientes de una mejor preparación física, aunque son futbolistas de movimientos cortos y rápidos.

Con un once en el que había más titulares que suplentes, el CSKA dominó al débil Elfsborg sueco, que, no obstante, causó problemas al sistema defensivo ruso ya al final, cuando el carrusel de cambios se hizo efectivo y se constató que el eje central no anda muy sobrado de velocidad en jugadas por bajo y tampoco en concentración en la estrategia: le remataron un córner con el pie cerca del área chica en el último gol del partido.

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