Lágrimas y explicaciones

  • Rakitic no creía que "despedirse del Sevilla fuera tan doloroso" y espera volver algún día al que califica como su club. "No quería renovar para salir luego a los tres meses", justifica.

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Por la mañana lloró ante el escudo del Sevilla y por la tarde sonrió ante el del Barcelona. Así es el fútbol, tan instantáneo en sus giros radicales como un gol en el último minuto. Ivan Rakitic recitó este lunes su adiós del Sevilla y lo hizo entre lágrimas y explicaciones. Estaba obligado a darlas después de no aceptar la oferta de renovación que le hizo el club realizando un denodado esfuerzo que quizá lo cogió a pie cambiado. De ahí, posiblemente, su ambigüedad en los mensajes hasta que se definió su traspaso al Barcelona. La irrupción del coloso azulgrana lo cambió todo y Rakitic, al menos, consiguió despedirse de Nervión a lo grande, con esa copa que estuvo a su vera durante su adiós y que lo hizo emocionarse tanto como el vídeo que le preparó el club.

En el sevillismo permanecerá el debate entre los que no entienden la postura del profesional que busca metas más altas y olvida su aireada lealtad y los que agradecen sus servicios, que son incuestionables: por compromiso, talento y logros. El futbolista confesó que era la primera vez que lloraba ante su mujer, sevillana y sevillista, y su hija. "No pensaba que sería tan doloroso despedirme del Sevilla, es la primera vez que mi mujer me ve llorar, y me enorgullece que sea así".

No quiso leer un comunicado. Quiso hablar "con el corazón". Y lo primero que hizo fue acordarse del ex presidente que lo trajo al Sevilla y le dio la posibilidad de forjarse como futbolista y como persona cambiando el rumbo de su vida. "Quiero dar las gracias a mi gran amigo José María del Nido, a Monchi, a Del Nido Carrasco, Martagón, Pichón, a todos los entrenadores que he tenido, desde Manzano a Emery, a todos mis compañeros, y a todos los sevillistas". "El presidente José Castro ha sido muy importante estas últimas semanas", añadió. El ya azulgrana, que tras el acto viajó a Barcelona para ser presentado allí hoy, explicó sus lágrimas. "Me he emocionado porque llegué como un niño rubito, no sabía el idioma... y salir ahora casado, con un hijo, siendo capitán, con un título. Es la primera vez que mi hija me ve llorar". 

Imágenes: Antonio Pizarro

Un sevillista en la distancia, aseguró que será desde ahora. "Siempre que venga al Ramón Sánchez-Pizjuán lo haré como sevillista, porque aquí está mi club y mi familia. Y no me refiero sólo a mi mujer y a mi hija, sino a todas las personas que he conocido aquí, a todos mis amigos y a toda la grada". E incluso deseó volver a enfundarse la camiseta blanquirroja algún día. "No puedo decir que no me vaya con alegría -dijo con franqueza-, pero también con un dolor en el pecho que no se me va a quitar nunca. No es un adiós, sino un hasta luego", explicó, deseando un regreso como futbolista: "No depende de mí, para mí sería lo más grande volver, porque es mi club, es mi ciudad, tengo alguna apuesta con un amigo. Sería muy bonito poder colgar aquí las botas, a mí me toca muy de cerca esta afición. Llevo a esta gente y este escudo en el corazón".

Amén del lógico sentimentalismo del adiós, cabía requerirle a Rakitic alguna explicación de por qué no renovó: "Para mí el Sevilla fue siempre la primera opción, no era cuestión de contrato, para mí eso es secundario. He decidido dar un paso en mi carrera porque es una oportunidad, cuando se fueron tantos compañeros míos la pasada temporada, decidí quedarme y ayudar al equipo, he logrado un título, y quería hacerlo cuando a los sevillistas se les quedara mi nombre, y era el momento". ¿Y su ambigüedad para no rechazar abiertamente la renovación? "Firmar una renovación no es para salir, es para cumplir el contrato, se lo dije a Monchi, yo decidiría sí o no, pero si firmaba no era para salir a los tres meses y volver a reunirnos. También tenía claro que tenía que interesarle también al club, no he forzado la salida", dijo Rakitic, que excusó a su hermano Dejan como protagonista negativo de la negociación. "Todo lo he decidido yo, mi hermano sólo hace lo que yo le digo".

Además, recordó que él llegó por "un precio muy barato, casi gratis" y se va dejando "una buena cantidad". ¿Y cómo espera que lo reciba la afición como azulgrana? En su fuero interno sabe que habrá división: "No quiero esperar nada, quiero que la grada me reciba como lo sienta; siempre voy a ser aficionado, quiero seguir siempre siendo uno de ellos".

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