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Mejor sin encorsetarse

  • El cambio de dibujo táctico, con un sistema con dos interiores y un punta como alternativa al 4-4-2, dio al Sevilla más equilibrio · Álvarez afirmó en Valencia que variará dependiendo del rival y las circunstancias

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En una ciudad y con una afición muy dada a los debates, la presencia de tres delanteros de primer nivel como tiene el Sevilla en las figuras de Luis Fabiano, Kanoute y Negredo casi había convertido en ley que se dispusiera en el campo con ese 4-4-2 que para muchos era innegociable. El anterior entrenador, Manolo Jiménez, tenía que pegar la espalda en el paredón ante lo que era un fusilamiento público cada vez que decidía jugar con un solo punta. Recurría entonces a estrategias como convertir de cara al exterior pequeñitas molestias o sobrecargas en dolencias que más o menos justificaban que uno de los puntas no entrara en la convocatoria, claro que tras una charla con el interesado y casi siempre con la coartada de un partido a los tres o cuatro días y la necesidad de repartir y gestionar los recursos.

Antonio Álvarez llegó defendiendo la incuestionabilidad del modelo, pero los hechos y los resultados han dejado patente que en la versatilidad puede estar la clave. Ante el Levante -no se olvide, un recién ascendido- se atrevió el técnico a sacar a un solo punta, quizá movido por la falta de equilibrio que el Sevilla demostró sobre todo ante el Sporting de Braga. Y con ese dibujo a caballo entre el 4-3-3 y el 4-1-4-1 el equipo blanco contó con más cohesión en las líneas, más opciones de pase y más facilidad para recuperar el balón. En definitiva, más equilibrio y también incluso más espacios para sorprender y explotar la velocidad de las bandas.

Al no ser ni Renato ni Cigarini centrocampistas de físico poderoso, la posición de ambos como interiores dotaba al Sevilla de más empaque al estar los dos jugadores más juntos. A Zokora le era más fácil mantener la posición como cierre y los centrales no tenían que abandonar su sitio para salir a tapar en zonas del medio centro. También es cierto que el Levante fue un rival que no le exigió casi nunca a los de Álvarez, pero se pudo ver que puede ser un sistema a emplear en muchos partidos fuera de casa porque facilita, por ejemplo, el contragolpe.

Pero esto no va a ser un cambio radical. No tiene por qué serlo. Y ya avisó el entrenador después de la victoria de que todo dependerá del partido, del contrario y de las circunstancias que rodeen la competición y las necesidades del equipo.

El 4-4-2 no tiene que quedar enterrado porque le ha dado muchas alegrías al Sevilla y porque Kanoute y Luis Fabiano han demostrado durante varias temporadas que son perfectamente compatibles y que pueden hacer grandes cosas juntos. Quizá sí es cierto que la clave en ese sistema, la labor pegamento del franco-malí, cada vez se le hace más difícil al gigante que luce el dorsal 12 en el Sevilla. Sí se vio más o menos claro que con Negredo y Luis Fabiano juntos, nadie hacía esa labor de ayuda.

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