Mismos fallos y aciertos

  • El Sevilla remonta con goles de Luis Fabiano y Kanoute, aunque sólo convence el equipo de la segunda parte

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La vida sigue igual en el juego del Sevilla, y eso no tiene que significar nada malo, ni tampoco bueno. Simplemente que el equipo de Antonio Álvarez muestra calcados los mismos defectos y las mismas virtudes que en el final de temporada pasada, con la esencial diferencia de que las piernas están pesadas por el trabajo de pretemporada y se nota.

El Sevilla se plantó en el Atleti Azzurri con un equipo en el que Guarente y Romaric llevaban la manija, Alfaro y Diego Capel ocupaban las bandas y Luis Fabiano debutaba en pretemporada, y ese equipo mostró todas las carencias heredadas del curso pasado. El jugar con dos puntas como Rodri y Luis Fabiano hizo que el centro del campo no encontrara apoyos a la hora de elaborar la jugada, salvo cuando algún jugador de banda trazaba una diagonal.

Al conjunto italiano no le hacía falta ni presionar para recuperar la pelota. Bastaba con esperar ordenados para que el Sevilla fallara alguno de los pases y lanzar el contragolpe. Así llegó el gol del Atalanta. El conjunto bergamasco salió como una bala tras un córner mal sacado por Romaric -el marfileño no puede ser el encargado del balón parado en este equipo- y Tiribochi batió a Palop tras una gran jugada de Ardemagni.

Los dos únicos fichajes del Sevilla volvieron a demostrar lo que apuntaban en los amistosos disputados en Cádiz. Dabo es muy impetuoso y se incorpora al ataque, aunque debe serenarse tanto con el balón como sin él. Guarente continúa sin sitio y ayer ni aportó en ataque ni en defensa. Quizás lo sencillo sea achacarle ese mal partido a la compañía de Romaric, pero lo cierto es que el marfileño fue el único que pidió la pelota para llevarla al ataque. Sin embargo, su fútbol parece no estar hecho para el estilo del Sevilla, o al menos, para el de este Sevilla, aunque en lo referente a las ganas poco se le puede reprochar.

El tanto del empate llegó cuando Rodri presionó un balón imposible y se lo cedió a Capel, que fue derribado dentro del área. Luis Fabiano se resbaló pero transformó el penalti y puso las tablas en el marcador, resultado con el que se llegó al descanso.

Si en la primera parte el Sevilla recordó a los partidos en Málaga o Valladolid, en la segunda los hombres de Álvarez mostraron su mejor cara, la mostrada en los partidos de casa o de la final de Copa. Buena culpa de ello, si no toda, la tuvo un mediocampo formado por un Zokora y un Renato a tope, la irrupción de banda de un Perotti que no entiende de pretemporada o amistosos y la presencia en ataque de un Kanoute del que poco novedoso se puede escribir ya, simplemente que con él en el campo el equipo cambia radicalmente.

Pero también hay que destacar el nivel de Luna y Cala, especialmente el segundo, que siempre cumple ya sea de central o lateral -como ayer-, el buen momento de forma de José Carlos o el empaque que da a la zaga sevillista la presencia de Squillaci.

No había ningún refuerzo en el campo en esta segunda parte, y el equipo jugó de memoria. Zokora otorgó al centro del campo un dinamismo del que careció en el primer tiempo e incluso una de esas carreras tan espectaculares como poco efectivas que suele realizar, esta vez sí, sirvió para lanzar un buen contragolpe.

Con Kanoute y Renato a pleno rendimiento, sólo hacía falta que el mejor jugador de la pretemporada, Diego Perotti, se asociara con ellos para que llegara el gol. El argentino trazó una diagonal y combinó a un toque con José Carlos y Renato, para lanzar un espectacular disparo que golpeó en el poste y cayó a los pies de Kanoute, que no perdonó.

Quedan dos semanas para el primer partido oficial del curso y el Sevilla sigue acumulando minutos y repitiendo sensaciones. Tanto la espesura de la primera mitad como el dinamismo de la segunda recordaron en exceso a la temporada pasada, y el temido mes de agosto exigirá un juego más regular y que las incorporaciones, si es que llegan, subsanen los errores y consoliden la buena base heredada.

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