Sevilla | valencia · la crónica

Obra de arte en enero (2-1)

  • Dos goles de Negredo, el segundo bellísimo, permiten al Sevilla acabar el mes con buena cara al derrotar al Valencia. Los dos equipos jugaron a no equivocarse y ganaron los locales

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Punto final para el cacareado mes de enero, porque ayer fue 31 de enero, ¿verdad?, y el Sevilla vuelve a meterse en su hábitat natural, en los puestos que darían derecho a disputar la próxima Liga de Campeones. O en su fase previa si lo prefieren los puristas de la exactitud. El conjunto de Manuel Jiménez derrotó al otro candidato a la tercera plaza, al que no ha mucho el visionario Pep Guardiola consideraba como la única alternativa al título liguero, a un Valencia cargado de internacionales de la selección que, afortunadamente, es campeona de Europa en la actualidad.

Fue un triunfo exento de brillantez, cierto, con un juego mucho más efectivo que efectista, con las armas que vienen siendo habituales en este Sevilla. Pero que levante la mano quien ose a decir que este Valencia, que tantos puntos ha sacado ya lejos de Mestalla, no se mueve exactamente por la misma línea, que el conjunto de Emery lo plantea todo desde un punto de vista eminentemente pragmático y se olvida de manera absoluta de ejercer el mando sobre el juego.

Si el Valencia no oposita a llevar el control de la situación y el Sevilla tampoco tiene en estos momentos los suficientes argumentos físicos en muchas de sus piezas para ejercer ese dominio, pues está claro que aquello se iba a convertir en un partido bastante extraño. Nadie tenía la posesión del balón en su ideario inicial, sino todo lo contrario, pues lo fundamental era mantener el orden, que jamás te pillaran descolocado en una contra, y, sobre todo, que alguna de las individualidades que ambos entrenadores pueden disponer en sus alineaciones apareciera por allí para resolver la situación con algún chispazo.

Y ahí, justo ahí, fue donde cayó la moneda del lado del Sevilla. A falta de mayores argumentos colectivos, entre otras cosas porque hombres como Perotti, Kanoute o el propio Luis Fabiano andan con la luz de reserva del combustible encendida, le tocó erigirse en protagonista a Álvaro Negredo. El madrileño acaparó los focos que otras veces están destinados a Villa y ejerció de delantero, primero, y de exquisito, después, para dejar los tres puntos en el Sánchez-Pizjuán, que al fin y al cabo era de lo que se trataba.

Aunque el primer tanto fue de oportunista absoluto para redimirse de unos veinte minutos iniciales manifiestamente mejorables, sí merece un párrafo para él la ejecución del segundo gol. Negredo dejó una joyita para las videotecas con la colaboración especial de un Jesús Navas que se empeñó en que muchos programas puedan compararlo hoy con ese Guti que parece poco más o menos la reencarnación de Maradona. El palaciego no sólo robó el balón, sino que salió como una flecha y encima pegó un saltito made in Jesús Navas para dejarle la pelota a Negredo. Todo había sido brillante hasta ahí y el delantero centro entendió que él no podía estropear aquello. Incluso lo mejoró con una vaselina picada preciosa desde fuera del área para que César se tragara para sus adentros muchas de sus chulerías del primer periodo.

El Sevilla, sin hacer apenas nada para algunos, se había puesto con un 2-0 ante el Valencia a pesar de todos los pesares. Porque la alineación inicial de Jiménez puede conducir a pensar que este equipo ya tiene a todos sus mejores hombres, lo cual tampoco es cierto, pues la zaga sigue estando muy mermada, pero que nadie olvide que el momento físico de algunos de ellos, particularmente Kanoute o Perotti, está aún por llegar.

Pero es lo que hay y como tampoco es cuestión de agarrarse a esas excusas de las que hablan los mismos que valoran las ausencias del rival, pues ahí estaba el Sevilla con Stankevicius como improvisado defensa central derecho para defender a Villa, nada más y nada menos que Villa. Con él se ponía una línea de cuatro, un eje del centro del campo integrado por Zokora y Renato, que ése sí que es importante, dos extremos puros y dos delanteros más puros aún, pues ya queda dicho que Kanoute tiene más problemas para ayudar atrás en la actualidad. Y Negredo sencillamente apenas ayuda en eso, aunque sí colabora con sus goles, que no es poco.

De esa manera se planteó por parte de Jiménez un partido que tenía como principal objetivo que la fruta cayera por madura. Al contrario que en los albores de la campaña, no era cuestión de ir a buscar al rival arriba sino de manejarse con sapiencia. Y el Sevilla halló su premio a balón parado, como lo hacen muchos equipos grandes. A partir de ahí, sin ser brillante, sí fue tremendamente eficaz, pues el Valencia no iba a crearle peligro hasta que Negredo le puso su firma a la obra de arte del 2-0. Entonces sí arribaron algunas opciones para Mata y compañía, sobre todo porque el gigante Zigic hostigaba, pero ya era tarde. El Sevilla le había puesto una guinda perfecta a ese mes de enero que llegó a angustiarlo y lo acaba en puestos de Liga de Campeones y en las semifinales de la Copa, que no se olvide nadie. Datos objetivos, nada de periodismo pelota hacia Jiménez.

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