Real Sociedad-Sevilla

Porrazo en la montaña rusa (4-3)

  • El Sevilla se deja los tres puntos en Anoeta cuando eran suyos regalando demasiado atrás después de haberse deleitado con su fútbol de ataque. Vaivenes permanentes y durísimo castigo ante una Real muy viva y un colegiado incapacitado.

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Derrota increíble del Sevilla en San Sebastián en una mañana tan desordenada en lo climatológico como los equipos en sus prestaciones, con un fútbol vistoso y por momentos brillante que el Sevilla no rentabilizó lastrado por una defensa muy floja y contemplativa que permitió a la Real mandar en el marcador desde el principio y remontar cuando el triunfo visitante se daba por hecho. Derrota en el último minuto tras una portentosa reacción sevillista, que pudo y debió sentenciar en Anoeta y que ahora viaja a Alemania castigado y después de ofrecer muchas dudas atrás.

El Sevilla, con una alineación atípica por completo, se subió a la montaña rusa a la que le invitó la Real, muy viva en su juego abierto y rápido. Aceptó el guante sin miedo el equipo de Emery a pesar de mostrar una vulnerabilidad defensiva francamente preocupante, aunque se podría justificar en el hecho cierto de que sus componentes serían todos seguramente suplentes si el técnico hubiera necesitado esta mañana a su equipo, digamos, de gala. Ocurre que de los once iniciales sólo hay dos incontestables titulares, Carriço fuera de sitio y Bacca en punta, aunque Banega se ha ganado el puesto con mando y talento y eso permitió tapar la evidencia de que a Anoeta saltaba un Sevilla con, al menos, un ojo puesto en Alemania.

Sale el Sevilla a por todas y dispone de un córner tras otro, pero el laboratorio de Emery tiene a Deulofeu como componente descontrolado y es capaz de lanzar tres en dos minutos (del 7 al 9) y hacerlo mal en todas las ocasiones. Iborra y Carriço permiten a Banega tener mucho el balón y la Real tarda en darse cuenta de que atrás el Sevilla es bizcochable.

Cuando lo ve, al Sevilla se le empieza a complicar todo. La Real abre el campo y al Sevilla le cuesta abarcar. Hasta el punto de que un centro de cualquier manera desde la derecha despista a Arribas de forma inexplicable y permite a Aguirretxe rematar sin oposición. 1-0 y a remar, pero el Sevilla empieza a meterse en la espiral de la Real, y del clima, y todo va ahora sol, ahora nubes, ahora lluvia, ahora nubes, y así. Tanto, que un córner propio se convierte en un mano a mano entre Canales y Sergio Rico que el portero resuelve por error del atacante.

Se salva el Sevilla y cuando expira el primer tiempo, al octavo córner, Deulofeu encuentra rematador y éste es Kolodziejczak, que sorprede a Rulli al primer palo y empata para respiro sevillista, que ve en el descanso una buena opción de replantear la cita y de ir a por ella.

Nada más comenzar, Teixeira comienza su festival, quizás también subido a esa montaña rusa. Pita un penalti rarísimo de Tremoulinas a Canales (puede que lo hubiera pero de Kolo a Ansotegui) y a los dos minutos ya está el Sevilla otra vez por debajo. Sin embargo, al contrario que en el primer tiempo, se baja de la atracción y comienza a forjar lo que parecería un justísimo triunfo.

Primero, Banega saca una falta con muchísima intención y Arribas, solo al segundo palo, la revienta demasiado arriba, saliendo tras dar en el larguero. Enseguida, Carriço la enganchó desde lejos con muchísima violencia, reventando el palo derecho de Rulli. El tema está cerca pero Emery no espera y retira a Iborra para que Denis ayude a Banega a quedarse para siempre la pelota.El Sevilla se gusta y la Real se tambalea. Teixeira, a lo suyo, obvia un penalti clamoroso de Rulli a Diogo, de los de tarjeta naranja, y para colmo Ansotegi evita el gol de Tremoulinas sin que el colegiado pite siquiera el córner. Tela...

Pero el camino está marcado y Banega vuelva a sacar con muchísima intención y Bacca cabecea entrando con decisión y logrando el empate a dos. Emery va tan a por el partido que no espera que le cosan el párpado al colombiano y entra Gameiro, quien fuerza un penalti seguramente mediatizado por el clamoroso anterior en un tiro del francés que da en el codo de Íñigo Martínez. El galo convierte un penalti tan cuestionable como el de la Real y el Sevilla afronta los minutos finales con ventaja en el marcador y con mucho más en el juego.

Bizcochable atrás, decíamos, el Sevilla ayuda a la Real a levantarse con sus dudas y sus desajustes. Un desbarajuste imperdonable tras un córner local, con una mala salida del portero y nadie que ponga orden, acaba con un despeje de Banega que Arribas introduce en su portería, 'coronando' una actuación... vamos a dejarlo ahí.

La Real huele el miedo defensivo de un equipo que se ha vuelto a subir en la montaña rusa, porfiando en ataque y ofreciendo en defensa, y los locales se llevan un partido espléndido para el espectador imparcial golpeando justo como lo había hecho su rival, con un córner al primer palo que Xabi Prieto clava en la meta de Sergio Rico. 4-3, la evidencia de una ocasión perdida y de un triunfo que se escapó y el ejemplo de que Alemania se le va a hacer largo, larguísimo, a este Sevilla: mejor que la Real pero demasiado blando atrás. Y eso, Teixeira aparte, era dar demasiada ventaja.

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