Getafe-sevilla · la previa

Prueba con el granero lleno

  • El Sevilla más limitado de toda la temporada se autoimpone la obligación de recuperar el buen son fuera de casa Hasta ocho bajas para defender la cuarta plaza.

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Precisamente en momentos como éstos son en los que se agradece tener, como suele decirse, los deberes hechos, aunque quizá sea una reflexión conformista y poco ambiciosa para un equipo, el de Unai Emery, que si está donde está es por su voracidad de éxitos y resultados. Pero es en situaciones como en la que el Sevilla afronta al sur de Madrid cuando se valora lo mucho acumulado en las alforjas. Cuando aún está en la retina la ocasión que se le fue al Sevilla en el Bernabéu y los ventajistas cargan contra el cuerpo técnico hasta por el 4-0 del Atlético ayer en el Vicente Calderón, los profesionales que llevan el escudo del Sevilla en el pecho hace tiempo ya que están en otra cosa. Es verdad que la comparecencia en el colosal estadio situado en el castizo Paseo de la Castellana ha dejado secuelas importantes en la plantilla y por eso es ahora cuando se va a ver de verdad si el equipo está preparado para sortear este tipo de visicitudes que hasta ahora -todo hay que decirlo- habían respetado a la tropa de Emery.

El caso es que, cerrado el capítulo del Bernabéu, donde compitió y fue mejor que su rival y si no ganó no fue por dejar vivo de manera consciente a nadie, sino sencillamente porque la pelotita no entró, Getafe se convierte en el nuevo reto de un equipo mermado a estas alturas de la temporada.

Evidentemente, no es lo mismo estar apurado con el casillero lleno de puntos que ir con urgencias, aunque Emery, como buen profesional, no pensará igual. Desde luego, es la única fórmula para estar arriba y para sacar el máximo rendimiento de la plantilla. Quizá ha sido un palo inesperado y demasiado duro la larga ausencia que protagonizará Beto tras el brutal choque que recibió de Benzema el miércoles, una baja que rompe muchos esquemas en la planificación deportiva para un largo periodo y que en el día de hoy se acumula detrás de un puñado amplio de agujeros que quién sabe si se van a hacer sentir sobre el césped del Coliseo Alfonso Pérez.

Hasta ocho bajas contabiliza la expedición nervionense en su visita a un estadio que no recuerda precisamente muchos triunfos blancos. El frío y desangelado estadio getafense ha visto caer hasta al Sevilla de Juande Ramos y se presenta en esta campaña como una plaza con mucho peligro escondido. Si exceptuamos al Rayo Vallecano, aquí sólo han ganado los grandes y no lo han hecho todos. Ganó el Madrid, el Atlético, el Valencia o el Athletic, pero no fue capaz de hacerlo, por ejemplo, el Barcelona.

Los de Emery, además, le han perdido un tanto el tacto a jugar lejos del Sánchez-Pizjuán, donde cuenta por derrotas sus tres últimas comparecencias, en Valencia y Madrid en la Liga y Cornellà en Copa. ¿Puede ser, pues, un punto de inflexión el choque de esta tarde para el Sevilla? No cabe duda que es una prueba exigente y de la que puede salir fortalecido de cara a esa lucha titánica que mantiene con los de Mestalla por la cuarta plaza y por seguir manteniendo una secuencia en la suma de puntos sin apenas parangón en todos los años de historia de la entidad.

No va a ser una batalla fácil y por eso Emery dispondrá un once bien horneado en todas sus líneas. Si el Sevilla es capaz de mostrar su fortaleza aun con las muchas bajas que acumula y tras el esfuerzo del Bernabéu, logrará meter más miedo a sus enemigos. Si no, éstos pueden oler a cierta debilidad que, tras consumar su eliminación en la Copa, puede pasar factura.

La suerte está echada y Sergio Rico tiene toda la confianza -también es cierto que porque se la ha ganado-, mientras que a la baja de Beto se le unen para esta semana la de hombres no poco importantes como Carriço, Aleix Vidal o Vitolo, estos dos últimos rayando a un gran nivel el miércoles ante el Real Madrid. Reyes, Gameiro, Tremoulinas... hasta Cristóforo podría entrar en un momento dado en este saco de añorados que ha posibilitado que dos de los canteranos más prometedores, Juan Muñoz y Carlos Fernández, se acerquen más a una oportunidad en Primera División. El granero está lleno, sí, pero ni por accidente hay que dejar que se vacíe.

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