Dos Rakitic distintos

  • El suizo-croata ha demostrado que su rendimiento depende mucho de su posición en el campo · En Palma, como ante el Barça, naufragó como enganche y mejoró de medio centro.

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Dos meses largos de competición en la Liga española desde que el Sevilla los incorporó en el mercado de invierno puede ser suficiente tiempo para poder radiografiar con mayor base de referencia el fútbol de Medel y Rakitic, los dos hombres que lograron devolver la ilusión al sevillismo ordenando en cierta forma el funcionamiento general de un equipo que en la primera vuelta se había movido entre la mediocridad.

No se les puede reprochar nada ni a uno ni a otro y ambos apenas han necesitado adaptación para rendir desde el primer día. Eso, unido a la juventud, es ya de por sí un mérito que hace que disparen su crédito futbolístico a ojos de la afición, de la prensa y también del club. Además, Rakitic ha aportado goles decisivos que han servido al Sevilla para sumar puntos que le permiten estar hoy quinto en la tabla y no tirar del todo la toalla con respecto a poder llegar a la cuarta plaza y cumplir el objetivo Champions, algo muy complicado pero aún matemáticamente posible.

Sin embargo, Medel y Rakitic no son superhombres. Son futbolistas jóvenes, que acaban de llegar a una liga exigente como la española -el chileno empieza además su primera experiencia en Europa-, que también han mostrado algunos defectos que quizá el aficionado de a pie, nublado por la euforia de la novedad y del excelente rendimiento que han dado en comparación con sus antecesores en el medio centro, ha podido pasar por alto.

En el caso de Rakitic, un futbolista del que ya se había advertido de su frialdad y sus salidas de los partidos en determinadas ocasiones antes de llegar, ha demostrado en el tiempo que lleva aquí que estas cuestiones pueden depender muy mucho de la posición en la que el entrenador lo sitúe en el campo. Así, si en algunos partidos no ha mostrado en ciertas fases de los mismos todo lo que había apuntado en otras ocasiones, bien habría que achacárselo a Manzano.

Rakitic ha demostrado ser un futbolista que necesita tener contacto con el balón en zonas no muy adelantadas y ver el fútbol de cara, por lo que los intentos del jiennense de convertirlo en el enganche con el delantero en algunos partidos, como el pasado sábado en la primera parte ante el Mallorca, han resultado negativos para el equipo. Idéntica situación se dio en el partido que el Sevilla empató en casa con el Barcelona. Cada vez que Manzano ha introducido un medio centro más para dar al ex jugador del Schalke 04 libertad y acercarlo al área, el suizo-croata se apagó y fue el cambio posterior el que enmendó la situación, resurgiendo el mejor Rakitic. Ante el Barcelona, con la salida de Kanoute al campo por Zokora (minuto 46), y frente al Mallorca, con Rodri ayudando a Negredo tras sustituir a Romaric antes del descanso. El 4-4-2 ha resultado ser un sistema más del gusto del helvético y con el que el Sevilla se ha desenvuelto mejor.

La primera parte de Rakitic en Mallorca fue mala, muy mala. No hizo, por ejemplo, mucho más que Romaric, que, sin embargo, recibió su habitual dosis de críticas cuando no está brillante y, aparte, fue señalado por el entrenador. Sin embargo, como otras veces, Rakitic se volvió como un calcetín en la segunda mitad. Entró más en contacto con el balón, ordenó el juego del equipo, propició la mejoría de Medel al no obligarlo a perder tanto su posición, lanzó el juego de ataque y estuvo atento a esos balones sueltos con los que ha logrado ya cuatro goles con el Sevilla.

Manzano debe haber tomado nota para el futuro y, de hecho, sueña con que Kanoute acorte plazos y pueda jugar en Getafe. También piensa que la opción de Rodri puede ser interesante. Y es que a base de partidos se descubre lo bueno y lo malo que tiene un futbolista. Y con Rakitic había muchas más cosas que una gran visión de juego al primer toque.

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