Reyes, la llave del 4-3-3

  • Míchel destierra el 4-4-2 y pide al utrerano, en cuyo fútbol tiene una plena confianza, que actúe con libertad como organizador · El madrileño comienza la casa por abajo: lo primero, apuntalar la defensa.

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Poco a poco, en sus muchas comparecencias que ha tenido desde que llegó a Sevilla el lunes y en las tres sesiones de entrenamiento que ha dirigido, Míchel va dejando pistas sobre el equipo que quiere desde un punto de vista táctico. Ya se sabía que en el Getafe al que clasificó para la UEFA y que cayó en semifinales de Copa con el Sevilla solía usar un 4-2-3-1, un esquema muy similar al 4-3-3 que ya ha anunciado. Lo que tiene claro Míchel es que debe reforzar el centro del campo y una de las piezas clave de ello será Reyes, el futbolista que más se ha escuchado en su boca desde que llegó.

Reyes será la piedra angular sobre la que construirá el fútbol su Sevilla. El madrileño quiere que, desde la posición de mediapunta, el utrerano actúe como un falso centrocampista que galvanice el juego ofensivo y para ello le dará libertad total de movimientos.

Lo que ha dejado bastante claro es que será complicado ver de nuevo a dos delanteros centro puros en el campo de partida. "Frente al 4-4-2, revisando los jugadores que tenemos, consideramos que el 4-3-3 es más flexible y da más alternativas, sería una opción que gana enteros", dijo la noche del martes en la televisión del club. Esto no quiere decir que Kanoute no vaya a tener protagonismo, si bien Míchel quiere explotar al franco-malí en su faceta rematadora y realizadora y lo utilizará condensando su calidad en menos minutos de juego. En román paladino, que será el sustituto de Negredo, el delantero que empezó a explotar como goleador con Míchel en el Real Madrid Castilla -anotó 20 goles en Segunda División- y al que espera recuperar física y mentalmente, sobre todo en este apartado. Quiere quitarle de la cabeza todo lo concerniente a la selección española y la Eurocopa.

Ayer mismo, el nuevo técnico sevillista dejó claro públicamente que para él los extremos son delanteros, y no centrocampistas, lo que refuerza su idea del 4-3-3. Para ello necesita cimentar el equipo en el eje y una de sus primeras decisiones fue llamar a un medio de corte defensivo para que colabore en dicha tarea con Medel: Salva. El sevillano acaba de salir de una lesión de tobillo que lo ha tenido apartado del Sevilla Atlético el último mes y medio. Ayer fue su primer entrenamiento y Míchel estuvo dialogando con él aparte, como con muchos otros futbolistas.

Evidentemente, estando convaleciente de una lesión como está Salva no va a actuar desde ya. Y también es obvio que Trochowski, por sus cualidades, tiene más papeletas que Rakitic para actuar como acompañante de Medel en el doble pivote. Aun así, no sería extraño ver a Salva más adelante junto al chileno, algo que no sucede desde la pretemporada. El medio del filial, de hecho, no ha llegado a debutar en partido oficial.

Pero lo primero es lo primero y ayer Míchel comenzó a cimentar la construcción de su equipo por la base. Durante la sesión de la mañana estuvo trabajando de forma específica con la defensa. Siguió muy de cerca los movimientos de la retaguardia en posición, en los centros al área y también en la salida desde atrás de la pelota, apoyándose en los laterales.

En Anoeta se verá la definitiva disposición en el campo del equipo, en el que la principal duda está en la defensa. Escudé está sancionado y Spahic, con permiso del club, se perdió la sesión matinal, aunque se incorporó por la tarde. Y Fazio arrastra problemas en el tobillo izquierdo y continúa ejercitándose aparte. Así pues, puede darse el reestreno de Cala como central. Lo único claro es que el 4-4-2, con Míchel, queda olvidado.

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