el derbi sevillano · informe

Un Sevilla... y el de Emery

  • La lucha entre el concepto a menudo sin control que defiende el vasco y la idea exterior de los dos pivotes marca el comportamiento en fases del juego.

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Transcurrido el primer tramo de la Liga, puede decirse que hay dos Sevillas. Uno es el que propugnan afición y analistas del exterior y al que de vez en cuando recurre Unai Emery, y otro es el Sevilla que tiene en la cabeza el entrenador guipuzcoano, que, por mucho que hayan pasado dos semanas, no hay que olvidar que salvó el pellejo en Cornellà por apelar al que le piden desde fuera. Es, en sentido figurado, una lucha sin tregua entre los criterios tremendamente ofensivos y a menudo sin control del de Fuenterrabía y los más ortodoxos y ordenados que pide el entorno con dos medios de contención y Rakitic con más libertad.

El Sevilla que prevalezca será una incógnita, siempre es una incógnita... pero con Emery con el crédito recuperado y haciendo de local, la función en la que el técnico prefiere al suizo-croata es la de un organizador que suba el balón desde atrás.

Sin balón

Uno de los problemas para que el sistema defensivo haya sido deficitario (con 26 tantos en contra, es el segundo equipo más goleado de Primera) es la poca ayuda que los mediapuntas realizan en la presión al rival, en particular las alas, con Jairo y Vitolo. Además, las subidas constantes de los laterales hacen que haya espacios atrás y que, ante la falta de jugadores bien posicionados para el robo, al equipo en general le cueste recuperar la posesión.

Pero el principal problema, salvo cuando Emery ha alineado delante de la defensa a jugadores con más cultura táctica que M'Bia (casos de Iborra, Carriço o Cristóforo), es que el Sevilla pierde con facilidad el control de los partidos por dos cosas, por la inferioridad numérica en el centro del campo con respecto al rival y, para rizar el rizo, la mala ubicación de esos jugadores, fundamentalmente por la pérdida del sitio del camerunés y la naturaleza lógicamente ofensiva de Rakitic. Ello se traduce en problemas para los centrales, que, encima, no reciben ayuda de laterales también ofensivos y de baja estatura para la marca.

Con balón

Otra de las obsesiones de Emery ha sido el querer sacar el balón de manera limpia desde atrás, lo que le ha costado al Sevilla sustos y ya también puntos, como ante el Celta. La tendencia del balón de Beto con el pie por medio de los centrales ha sido una práctica común toda la temporada, salvo en Cornellà, donde el error del portugués que costó la derrota anterior en casa aconsejó buscar más saltarse alguna línea. Además, la falta de un jugador capacitado para acarrear el balón desde la defensa a la zona de tres cuartos obliga a Emery a que sea Rakitic el encargado de recibir tan atrás (de ahí su posición).

Pero el Sevilla es un equipo con enorme potencial de ataque, si bien, cuando más lo aprovecha es con espacios, es decir, a la contra con Jairo, Vitolo, la subida de los laterales y Gameiro viviendo siempre en el límite del fuera de juego. A veces en ataque estático con defensa rival ordenada hay ciertas carencias, quizá producto de la falta de acoplamiento.

Lo mejor

Aunque el Sevilla intente jugar a otra cosa, está construido para hacerlo al contraataque, génesis de la mayor parte de sus goles junto con una buena estrategia a balón parado, otro de los puntos fuertes.

Lo peor

La ordenación defensiva y los problemas para sacarla de atrás.

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