Sevilla - Borussia Mönchengladbach · la crónica

El cambio de la bronca al gozo (1-0)

  • Emery le da la vuelta al plan retirando a Reyes entre el unánime desacuerdo del público para dar con la tecla con la que meterle mano a un fantástico Borussia Mönchengladbach.

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Emery, el siempre cuestionado Emery, cuestionado haga lo que haga, consiguió dar con la respuesta a las interrogantes que ofreció el Sevilla durante muchos minutos con un cambio que soliviantó al respetable pero que se antoja clave en el desarrollo de una eliminatoria que ahora pinta mejor para el actual campeón. Enfrente, un rival con un potencial enorme y algunos jugadores cuyos nombres van a sonar mucho (Hazard, Xhaka, Kramer...) que torció el gesto cuando había estado mucho más cerca que el Sevilla de obtener un resultado favorable.

Llegó un punto en que el 0-0 empezó a considerarse un resultado aceptable, y eso que Alemania espera en siete días. El Sevilla no llegaba y sí lo hacía el Mönchengladbach, con Kramer y Xhaka haciendo mucho daño. No presentaba el equipo de Emery un problema particular, salvo que no era capaz de abrir lo suficiente el campo ante un rival muy cómodo atrás y saliendo con peligro arriba. 

De hecho, Sergio Rico era el mejor, con mucha diferencia, del Sevilla y eso era una noticia terrible para el tricampeón del torneo, que tenía el centro del campo perdido y no veía la manera de meterle mano a dos líneas de cuatro bien juntitas y una capacidad de circulación mucho más brasileña que alemana, valga la comparación.

Con todo, Emery, esta vez, no esperó. A poco de comenzar la segunda parte y, con el Sevilla creciendo, dio un giro al plan sacando del campo a Reyes entre la bronca del respetable (bronca para el entrenador) y metiendo a un lateral, Diogo, para que Vidal se adelantase hacia una posición más natural. Partamos de la base de que se cuestionan las decisiones de Emery aunque acierte. Buscaba el técnico justo eso, abrir más el campo, pero si no sale bien...

Coincide que, mediado el segundo acto, el Gladbach retira a su delantero de referencia para tener un elemento más con el que tirar el contragolpe, algo que ya no conseguía con la naturalidad anterior ni de lejos. Y, justo en este escenario, justo Diogo cabalga para que Pareja le encuentre en largo y dé un gran pase atrás que Iborra, en semifallo, pega al poste imposible para Sommer. Gol que sabe a golazo y que propulsa a un Sevilla que ya vive pensando en cómo lograr el segundo sin arriesgar el cero de su portería.

Le sale redondo el cambio a Emery porque el Sevilla ahora sí tiene los elementos que necesita para dar con la tecla, para abrir el campo y que el Mönchengladbach, sin olvidar su calidad, tuviera ciertas dudas. Perdió cierto potencial a balón parado y capacidad de sorpresa con la zurda del utrerano pero ganó una forma más eficaz de afrontar el plan del rival, amén de un jugador con el que tapar un lado del campo que era una mina para los alemanes.

De ahí al final, el Sevilla tuvo más cerca el segundo a favor que el primero en contra, y se ganó el derecho a mirar la eliminatoria con otra cara. Con un resultado corto pero con un resultado bueno. Muy bueno según las estadísticas y buenísimo tal y como comenzó el tema. Las cosas de Emery, que nunca deja indiferente...

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