Trofeo carranza

Un chasco de Carranza (1-1)

  • El Sevilla se despide de la final de la cita gaditana, que había ganado los dos años anteriores, ofreciendo dos caras y Perotti como mejor exponente. Un fallo de Negredo y la tanda, fatídicos

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El Sevilla, que se prepara para jugarse un título dentro de nada, dejó un sabor agridulce a sus aficionado en Cádiz, donde más allá de que no jugará la final del Trofeo Ramón de Carranza, del que había sido campeón en sus dos ediciones anteriores, ofreció dos caras bien distintas que invitan a pensar a los suyos que en un partido con cosas en juego lo mismo puede ser carne que pescado. No fue capaz de ganarle al Espanyol y hoy se tendrá que contentar con jugar con luz del día ante el Cádiz la final de consolación. Defensivamente dejó alguna que otra duda y en ataque demostró tener llegada, sobre todo con Perotti, pero no pegada. Pudo ganar porque dispuso de dos penaltis, pero no disparó ni una sola vez entre los tres palos salvo en las dos mencionadas penas máximas, una de ellas, la segunda y que pudo haber metido al Sevilla en la final, por parte de Negredo. Y es que lo de los once metros no se le dio bien al cuadro de Álvarez, que no podrá defender su título en Cádiz al caer en la tanda de penaltis.

Con el equipo titular sobre el campo salvo la presencia de Alfaro por Jesús Navas y sin ninguno de los fichajes en el once, el cuadro de Antonio Álvarez no puede decirse que convenciera a sus aficionados en una cita que el propio técnico había tildado como clave para ver el nivel antes de empezar lo que de verdad cuenta. Dominó en pocas fases del partido el tiempo del mismo, mucho más en la segunda mitad, aunque siempre dejando patente que a poco que se pusiera a ello podía meterle las cabras al corral al rival, un Espanyol que jugaba más cohibido que los sevillistas, pero que, por ejemplo, en la primera mitad llegó más veces a la portería de Palop que su adversario. El veterano guardameta del Sevilla hizo un par de intervenciones antes de la media hora que dejaban patente que está en excelente estado de revista.

Lo más preocupante del funcionamiento general del equipo a menos de una semana del primer combate de la Supercopa es que defensivamente sigue dejando algunas dudas. Y si la presencia de Zokora hace que suba algunos puntos el porcentaje de recuperación de balón, quizá lo haga en zonas demasiado retrasadas para un equipo que tiene la obligación de arrinconar a su rival. El ritmo del Espanyol no es que fuera para apabullar al sistema defensivo nervionense, pero de vez en cuando daba un susto. El gol de los de Pochettino, sin embargo, obececía a un desliz individual, por supuesto que censurable, pero no achacable al trabajo táctico y al funcionamiento del equipo. Squillaci se durmió con el balón controlado, la posición ganada y mirando hacia su propia portería y su pérdida de balón dejó con todo a placer a Javi López para que fusilara a Palop.

Pero al Sevilla lo rescató muy pronto su mejor hombre en estos momentos, el argentino Perotti. Porque el Sevilla ahora mismo es Perotti. Ya le había hecho un nudo a Chica en un par de lances o tres y era muy sencillo que tarde o temprano la fruta cayera en cuanto le enseñara el balón por un lado y por otro y le encarara. Le hizo penalti justo antes del descanso y Kanoute, aunque con suspense por su ejecución -están de moda los penaltis tan historiados- empató el partido.

En la segunda mitad el partido tuvo algo de más ritmo porque el Sevilla le puso más ganas y logró encerrar al Espanyol en su campo, aunque también aprovechando el carrusel de cambios que protagonizaron los periquitos. Jugó sus primeros minutos un Jesús Navas al que nunca le faltan las ganas de jugar al fútbol, quizá de lo que debía aprender otro supuesto crack en este equipo, Luis Fabiano. Si el brasileño no la quiso ver en casi todo el tiempo que estuvo en el campo, al flamante campeón del mundo se le vio disfrutar, como siempre, con sus compañeros. El palaciego jugó algo menos de media hora y pidió el balón, buscó los espacios y fue, sin llegar al nivel de Perotti, uno de los más entonados de su equipo.

Llegó a falta de diez minutos para el final la oportunidad para haberse metido en la final en una jugada que se fabricó Negredo ante Kameni, pero el penalti que le hizo el camerunés no lo aprovechó luego el vallecano.

Antonio Álvarez, que no le dio a los aficionados la oportunidad de ver a Cigarini unos minutos, manejó el partido con lo que presumiblemente va a ser el bloque que va a jugar este mes la Supercopa de España y, sobre todo, la previa de la Champions ante el Sporting de Braga. El italiano tendrá que ilusionar hoy a los seguidores sevillistas en el partido ante el Cádiz, un domingo de Carranza muy devaluado para lo que el Sevilla se juega dentro de nada y para las ganas que la afición tenía de ver el potencial que hay. Además, se va al limbo la ocasión de tener otra ante un rival de primera, el Atlético.

Ficha técnica:

1. Sevilla FC: Palop; Konko, Squillaci, Escudé, Fernando Navarro; Alfaro, Zokora, Renato, Perotti; Kanouté y Luis Fabiano. También jugaron: Dabo, Navas, Negredo y Romaric.

1. Espanyol: Kameni; Chica, Forlín, Galán, Didac; Moisés, Márquez; Luis García, Callejón, Javi López; Osvaldo. También jugaron: Amat, Coro, Molina, Verdú, Rui Fonte y Álvaro.

Árbitro: Ayza Gámez. Moastró amarillas a Galán y Zokora.

Goles: 0-1, m.41: Javi López; 1-1, m.45: Kanouté de penalti. Tanda de penaltis: Por el Espanyol marcaron Coro, Amat, Rui Fonte y Álvaro. Por el Sevilla marcó Kanouté y fallaron Romaric y Perotti.

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