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La conciencia tranquila

  • El Sevilla, aún en construcción, lo intenta todo pero choca con un inspiradísimo Manu, que, junto al larguero, evitó el triunfo. Por su actitud, la afición le perdonó a su equipo los desaires de agosto

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El Sevilla podrá mirar hoy la clasificación con la conciencia tranquila. Puso todo lo que tenía en el campo para intentar ganar a un Dépor que todavía no ha encajado un gol y se encontró con la figura esplendorosa de un Manu que no está dispuesto a dejar pasar la ocasión que este verano le brindó la lesión de Aranzubia. El portero gijonés dio un recital en Nervión, que no pudo cantar la primera victoria de su equipo en casa, pero que sí al menos vio cómo los hombres de Antonio Álvarez lo intentaron de todas las formas posibles. Enumerando las ocasiones de gol se deduce que, desde luego, por méritos el Sevilla debió dormir ayer con seis puntos en su casillero y emparejado con Atlético y Valencia al frente de la tabla. Se encontró dos veces con la madera el cuadro nervionense y un en un sinfín de ocasiones con Manu, pesadilla especial para Negredo, el hombre que más cerca estuvo de decidir el choque y que no contó con la suerte que debe tener un delantero, juegue solo o acompañado en el área rival.

Pero también es verdad que el Sevilla hoy, al margen de esa indefinición con el sistema, es un equipo en construcción. Una muestra de ello era que en un partido de competición, con el liderato de Primera División en juego, debutaban oficialmente dos jugadores incluidos en el once titular, Martín Cáceres y Guarente. Pero aun así, el cuadro de Álvarez dio muestras de tener el buen camino cerca. Y es un equipo por hacer porque, aunque siempre tiene claro que desea hacerlo con la base del buen gusto, las piezas aún no están del todo conectadas. Por ejemplo, si Lotina en la previa decía que el Sevilla había cambiado muchas cosas, seguro que no contaba con que, ahora la salida de balón con Cáceres en el campo es distinta. Después de muchos años de empezar a montar el edificio por el perfil izquierdo, el que suele ocupar Escudé, ahora el balón lo trata de sacar el uruguayo, un central al que se le palpa jerarquía y mando a leguas.

Álvarez, no se sabe si por convicción propia o por contentar a los que exigen dos puntas, trató de equilibrar la presencia de Kanoute y Negredo en el once con dos medios centro con capacidad de trabajo como Zokora y Guarente. La sorpresa era que Luis Fabiano, por segunda jornada consecutiva, se quedaba en el banquillo y la apuesta, salvo un par de sustos que puso en evidencia al sistema defensivo ya en la primera mitad, le iba dando una vez más la razón al técnico aunque el fútbol de ataque con fluidez de verdad tardara en llegar. Los desajustes defensivos siguen presentes y el Dépor tardaría menos de cuatro minutos en desnudar el trabajo de los blancos en ese sentido. Fue la primera de las desconexiones que provoca un dibujo en el que, por más que Kanoute se afane en tapar, la superioridad numérica del rival acaba por levantar la postilla. Konko se quedó una vez entre los centrales y la contra del Dépor llegó por ese lado. La suerte es que Palop estuvo providencial ante Adrián. El otro susto llegó en un balón colgado por Manuel Pablo que pilló a los centrales desajustados en las marcas. Pero salvo esos dos respingos, más otro desajuste a balón parado que dejó a Lopo solo tras el descanso, el Sevilla funcionaba más o menos bien en el cómputo global de la noche. Con la sensación de que no maneja el partido en su totalidad, pero mandando más que siendo sometido.

Tardó, no obstante, en empezar a ir suave la maquinaria de asedio. Puede que lo que tardara Perotti en encontrar la fórmula para irse más de Urreta que de Manuel Pablo. Hizo unos minutos finales de la primera parte el Sevilla con bastante dinamismo, haciéndolos coincidir con la primera gran ocasión de las muchas que llegarían después, un remate de cabeza de Negredo al larguero tras una preciosa e inteligente apertura de Kanoute a la banda de Perotti.

Pero el Sevilla, puestas ya las bases en la noche de lo que cada equipo quería exponer, es decir, los locales buscar todas las vías posibles y los gallegos la contra, fue dejando pasar los minutos sin que de verdad encontrara la fórmula mágica. Ésta llegó cuando el entrenador -¿qué hubiera pasado de hacerlo antes?- se decidió a oxigenar el juego atorado ya de Kanoute y Guarente con José Carlos y Renato. Y así, con el onubense haciendo esa labor entre líneas mejor que un agotado Kanoute y con un punta en el área, aparecerían más ocasiones para un Negredo que acabaría por desesperarse, quizá como muchas noches de la temporada pasada pero con más sentido. La figura de Manu se agigantaba más y más ante un equipo que no tenía ayer la ayuda de un Jesús Navas grisáceo y frenado. Ni el precioso remate de Konko tendría premio en la noche del portero del Deportivo.

La afición le pasaba la mano a su equipo y demostraba que el disgusto que éste le dio en agosto lo tiene olvidado. En parte porque el proyecto apunta a ir mejorándose. Pero sólo lo apunta. Hay cosas que van bien y otras no tanto.

Árbitro: Turienzo Álvarez l (castellano-leonés). Exasperó al público con errores de apreciación y falta de ecuanimidad con las tarjetas.

Tarjetas: Amarillas Zokora (16'), Antonio Tomás (25'), Escudé (66'), Martín Cáceres (73'), Guardado (78') y Morel (86').

momentos clave 4' Palop salva un tiro a bocajarro de Adrián. 31' Negredo cabecea al larguero un balón colgado por Perotti tras apertura de Kanoute. 49' Manu repele un cabezazo de Martín Cáceres en un córner sacado por Guarente. El rebote tampoco lo puede convertir en gol el uruguayo. 65' Negredo se encuentra con Manu tras superar a un defensa con un sombrero. 67' Falta ensayada por el Dépor que deja solo a Lopo a tres metros de Palop. Remata alto. 66' Negredo lo intenta en una especie de tijera. 73' Precioso cabezazo de Konko al larguero tras un centro desde la izquierda de Perotti.

Incidencias: Encuentro de la segunda jornada de Liga de Primera División disputado en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán ante unos 42.000 espectadores. Antes del comienzo se rezó un padrenuestro por los socios y simpatizantes fallecidos durante la temporada pasada.

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