Muy conservador y sin nadie que mande

  • Ni Cigarini ni José Carlos encauzaron el juego de ataque tras un arranque prometedor que fracasó por el exceso de cautela

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De una tacada desperdició el Sevilla la siempre motivadora opción de subirse al liderato y, lo que es peor, la gran ocasión para reivindicar el cambio generacional y de sistema que Antonio Álvarez estaba realizando a contracorriente. El entrenador sevillista apostó por el mismo esquema que le dio frutos en Málaga. Pero, después de encarrilar pronto el partido e incluso de poder cerrarlo, el equipo jugó con fuego por el exceso de cautela, por la obsesión por el orden en el campo, y tras un par de amagos del Racing tuvo que ir a por el partido y no supo cómo, porque ni Cigarini ni José Carlos tienen galones para llevar el peso del juego creativo.

Defensa

Konko entra por Dabo y Alexis, a última hora, por Martín Cáceres, lesionado en el calentamiento. Con el nuevo sistema, la tarea defensiva se reparte mejor, pero acaba evidenciando lagunas. Guarente, por ejemplo, se sitúa para presionar casi en paralelo a Cigarini, pero retrocede para formar una barrera junto a Zokora en cuanto el rival rebasa esa primera línea. Alfaro y Perotti bajan a ayudar a los laterales y la consecuencia es que Palop casi sestea hasta el final del primer tiempo, cuando el Racing, por fin, se atreve a revolucionar su fútbol de ataque.

Esos avisos del Racing se plasmaron en un gol al poco de la reanudación. Adrián ya había percutido por la izquierda alguna vez y un centro suyo fue mal despejado por Zokora. El golazo de Pinillos sembró de dudas en ese entramado defensivo, que desde ese momento no supo tapar las aisladas pero inquietantes contras racinguistas y, además, ancló a los laterales.

Ataque

La apuesta inicial es prometedora, aunque finalmente se muestra insuficiente en casa. Con un solo punta, el Sevilla llega más desde la segunda línea, por sorpresa, como ocurrió en el penalti del que fue objeto Alfaro, que recibió un gran pase de Konko. Para ello es fundamental la labor en el juego de espaldas de Negredo, que posibilitó las llegadas de Perotti o Alfaro, el atacante más eficaz durante el primer periodo gracias a su movilidad y a su capacidad para ver resquicios entre líneas. Pero eso condicionó el ataque: apenas hubo remate.

Todo se fue viniendo abajo después del empate del Racing. Sin las subidas de los laterales, el juego de ataque necesita de un galvanizador. Y ni Cigarini ni José Carlos tienen presencia ni físico para ello.

virtudes

La vergüenza y la constancia de Perotti y el ofrecimiento de Alfaro.

talón de aquiles

En casa no sabe cómo jugar.

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