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Por un día sale bien lo ensayado

  • El Sevilla reincide en los mismos vicios y halla el castigo que machaconamente lleva tiempo buscando. Sacar el balón entre los centrales, regalar el centro del campo, agotar piezas...

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El Sevilla es un equipo que lleva tiempo jugando con fuego, repitiendo los mismos errores siempre y obteniendo la mitad de las veces un resultado engañoso. Fuera de casa, donde no ganó jamás, ha sido un equipo de espejismos y en el Sánchez-Pizjuán ha maquillado su trayectoria con triunfos muchos de ellos agónicos ante rivales de la zona baja de la tabla que, encima, se quedaban casi siempre con diez.

Pero el Sevilla, ganara o perdiera, ha jugado siempre a lo mismo. La defensa se ha empeñado siempre en sacar el balón jugado desde atrás (una obsesión anterior a Emery). Con la llegada de Beto este asunto se acusó más y en esta temporada el balón raso por medio de los centrales ha sido una situación de riesgo repetida varias veces en cada partido. De hecho, antes del gol del Celta el portero lo hizo dos veces en la primera parte y en todos los partidos anteriores ha sido una norma común.

Y el Sevilla, ganara o perdiera, ha jugado a regalar habitualmente el centro del campo salvo en contadas ocasiones en las que Emery eligió a las piezas adecuadas en número y en nombre (Anoeta y Pucela, fundamentalmente). Fuera de eso, el once nervionense estuvo vendido en defensa y en inferioridad numérica en el centro del campo, lo que le llevó, incluso en partidos en los que el rival había sufrido una expulsión, a no mandar de verdad y a tardar en decidir.

Defensa

El problema no está atrás sino delante. La naturaleza futbolística de M'Bia le hace tender a perder la posición y, como único hombre, genera espacios al autoeliminarse cuando va mal a la presión, acudiendo a terrenos que no son suyos y a destiempo. Al rival le es fácil adueñarse así de la situación, posicionarse y esperar el error o el regalo de los blancos. Éstos se empeñan (ya no lo hace ni el Barcelona) en sacar el balón tocando desde atrás y a poco que el enemigo tenga confianza para presionar recupera muy cerca del área rival. En las bandas el desequilibrio fue patente con la fórmula de los interiores (al salir con dos delanteros se eliminan los extremos y Jairo y Vitolo llegaban fundidos al jugar tres partidos en seis días) que no realizan ayudas en defensa. Sobre todo Figueiras lo pasó muy mal.

Ataque

Ni una sola ocasión en ataque estático. El único tiro (tanto entre los tres palos como incluso fuera), el cabezazo de M'Bia al palo, llegó en un saque de esquina. Con dos delanteros, como pasó con Osasuna, el Sevilla se atora en ataque y no refrescar a determinados jugadores le pasó factura a Emery. Jairo gastaba las pocas fuerzas que tenía en carreras sin sentido y Vitolo, con algo de más oficio, gestionó mejor los esfuerzos. Ni con el paso adelante de M'Bia y Rakitic (otro que está fundido) rompió las líneas.

Virtudes

¿No encajar una goleada? Vamos a dejarlo en que lo intentó...

Talón de Aquiles

Son muchos los errores y no precisamente nuevos, sino repetidos en avisos durante todos los partidos que no acabaron en tragedia como ayer. O cuando lo hizo tenía el tamiz de producirse fuera de casa.

Uno por uno

Beto Nadie debe escandalizarse por su error cuando lleva tiempo repitiendo ese balón por medio de los centrales...

Figueiras Un desastre de partido. En defensa rozó el ridículo y en ataque no dio nada.

Pareja Va perdiendo galones a marchas forzadas. Y, por venir de Rusia, llega con un caché...

Carriço Es aseado, pero le falta ritmo. Lo suple en algunos partidos con oficio. En otros...

Alberto Un juvenil como Santi Mina le creó problemas en defensa y en ataque debe dar más que esas arrancadas raciales que le permiten su poderoso tren inferior. 

M'Bia Es, como casi todos los africanos, un desastre táctico y el equipo lo sufre mucho si además es el único cierre. 

Rakitic ¿Alguien ha pensado que lo juega todo, es el héroe siempre y puede estar cansado?

Jairo No podía con las botas. Vitolo Con mucho esfuerzos acumulados, tiene redaños para acarrear balones, pero no le pidan más de lo que puede dar.

Bacca Triste partido. No le beneficia, ni a él ni a Gameiro, jugar juntos en ataque. Cada cuál que analice los porqués.

Gameiro Echa de menos los espacios y se fue, otra vez, lesionado. 

Cristóforo Ir apareciendo a cuentagotas no le permite asentarse, pero deja detalles.

Perotti Peligroso asunto el suyo con la grada. E injusto. 


Trochowski ¿Por qué entró?

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