Más en la encrucijada que nunca

  • Tras el paréntesis de Cornellà movido por las circunstancias, Emery medita volver a su concepto ofensivo.

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Seguramemente, hará lo que tenga en mente y no se dejará llevar por nadie. Ni por lo que reflejan las crónicas de prensa, ni lo que escucha por la radio, ni lo que le aconsejan los aficionados con los que se cruza por la calle. Unai Emery ganó en Cornellà su primer partido fuera de casa como entrenador del Sevilla en competición liguera, tres puntos que le aflojaron el nudo de una corbata que ya tenía bastante apretada con el parón y el derbi a la vuelta de la esquina. Y lo hizo, aunque lo niegue públicamente, siendo infiel a sus ideas y buscando un juego menos vistoso y con más equilibrio defensivo.

Ahora, en un partido en casa que además desgrana mucha literatura y con su pareja de medios centro preferida (M'Bia-Rakitic) disponible, pocos son los que desde el entorno exterior del equipo creen que el entrenador guipuzcoano va a dar continuidad a la filosofía con la que el Sevilla ganó al Espanyol. Emery volverá a alinear al suizo-croata con casi total probabilidad en una posición más retrasada para buscar con su juego una salida de balón ante el Betis. La presencia de M'Bia, una vez cumplida su sanción, también se prevé como una alternativa más que posible pese a que el rendimiento de los tres pivotes que jugaron el domingo, Iborra, Carriço y Cristóforo, fue de notable alto y una de las claves para que el equipo no corriera tantos riesgos. Otros aspectos fundamentales fueron que los laterales no subieron tanto en ataque y que Beto no se enredó como acostumbra buscando combinar con los defensas, sino que recurrió al pelotazo y al juego directo la mayor parte del tiempo, aunque precisamente cuando no lo hizo le costó un gol al Sevilla.

Ahora, con estos antecedentes, toca analizar qué Sévilla se encontrará la afición en el derbi. Emery ya dejó claro en la rueda de prensa posterior al 1-3 al Espanyol que su equipo jugó de esa manera porque lo prioritario era ganar y que por la situación dramática del equipo (también la suya) había que anteponer la seguridad de los puntos a emplear un juego más vistoso y lucido.

Seguro que en el subconsciente de Emery está el histórico 5-1 que el Sevilla firmó antes de su llegada sobre el Betis con Míchel en el banquillo. Está claro que ése es un marcador casi irrepetible en un partido de la máxima rivalidad, pero seguro que querrá dejar una buena imagen, ofensiva y alegre, en un partido que tiene una trascendencia especial. Aún está por ver en qué estado físico regresan los internacionales, especialmente M'Bia y Rakitic, pero Emery, tras el paréntesis de Cornellà y una vez reforzado su tocado crédito, seguro que piensa en volver a su idea.

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