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La enseñanza de Cuervas: sin fichajes, un buen técnico

  • Del Nido, que bebió de su mentor en cuanto a gestión futbolística, piensa ilusionar a la afición con un entrenador de carácter que solape la escasa inversión en jugadores

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A quien conociera la gestión futbolística como presidente del Sevilla de Luis Cuervas Vilches podrá argumentársele la similitud en muchas, muchísimas cosas, con el actual máximo mandatario del Sevilla. Cada uno en su estilo, la forma de llevar el club de José María del Nido recuerda mucho al periodo en que el empresario sevillano ya desaparecido llevó las riendas de la entidad, allá entre los años 80 y 90. La preparación académica es otra, la profesionalización del club, el saber delegar... son cosas en las que el letrado ha mejorado mucho a su precursor.

Pero las similutudes no son de extrañar porque el hoy presidente sevillista bebió del modelo de gestión del que fuera su mentor y su padre futbolístico, además de José Ramón Cisneros Palacios. Del Nido, como él siempre recuerda cuando se refiere a su hijo, llegó por primera vez a la directiva del Sevilla con 27 años como vicesecretario. Desde aquel día, su aprendizaje fue un constante admirar y seguir los pasos del que entonces era presidente sevillista, que también, como él, tenía en la oratoria osada y grandilocuente uno de sus puntos fuertes.

Recordar todo esto viene al caso cuando se trata de analizar la planificación deportiva que Del Nido está llevando a cabo para la temporada que viene, en la que la segura ausencia del Sevilla en la Champions va a provocar la reducción drástica del presupuesto, y, como consecuencia de ello, la escasez de inversión en futbolistas, uno de los pilares en los que Luis Cuervas basaba su gestión y su estrategia para atraer a la afición.

En aquella época se trataba de aumentar la masa social, la principal fuente de ingresos de un club de fútbol, y la mejor manera era con fichajes rimbombantes, "de campanillas" como le gusta decir a Del Nido en una frase que probablemente la aprendiera de Cuervas. Rinat Dassaev, Diego Maradona (que elevó la cifra de abonados a una cantidad a la que el Sevilla no ha vuelto a llegar)... eran las armas de un presidente que, como buen juguetero, sabía generar ilusión.

Pero Del Nido también aprendió de Cuervas que en época de vacas flacas, cuando a la afición no se le puede ilusionar con buenos futbolistas, hay que contrarrestar la situación con la contratación de un entrenador con carácter y capaz de generar la misma o parecida ilusión, ganándose el respeto de la hinchada. Luis Aragonés, Carlos Bilardo -él llegó antes que Maradona y, de hecho, fue el señuelo para convencerlo-, Víctor Espárrago, Vicente Cantatore... Técnicos de talla pasaron por Nervión.

Del Nido piensa de la misma manera que su padrino futbolístico. Ha pasado a mejor vida la época en la que la plantilla del Sevilla era envidiada en España y en Europa. Kanoute, Luis Fabiano, Daniel, Poulsen, unidos a los Jesús Navas, Sergio Ramos... En ciertos momentos Del Nido creyó que con semejantes piezas de altura en el vestuario y con las expectativas de la afición tan altas en cuanto a fichajes de futbolistas no era tan necesario la figura de un entrenador con tanto peso específico. Caparrós aparte, una situación distinta porque el equipo estaba en Segunda y, además, fue legado de Roberto Alés; así llegó Juande Ramos, que estaba en el paro y era una apuesta por un técnico que había hecho cosas buenas en su juventud con el Rayo pero poco más; así se apostó por Manolo Jiménez primero y por Antonio Álvarez después. Y sólo cuando se torció la cosa el Sevilla giró a Manzano, un técnico de algo más de pedigrí pero que, no olvidemos, debutó en competición europea con el Sevilla (en Dortmund).

Ahora que la inversión en fichajes para la próxima temporada va a ser escasa y casi todas las contrataciones serán de jugadores con la carta de libertad, Del Nido tiene claro que debe confiar el proyecto a un entrenador que infunda respeto entre el aficionado. Con los contratos televisivos como base de la economía, ya no es tan importante hacer socios como en los años de Cuervas, pero la incidencia de los medios de comunicación ha crecido tanto que la estabilidad del entorno juega un papel primordial también para el órgano gestor de cualquier sociedad anónima deportiva.

La temporada no ha terminado, pero desde hace meses Del Nido está enfrascado en la construcción de un proyecto cuyo principal activo va a ser la figura de un entrenador con carácter, con conocimiento del fútbol y cuyas decisiones unan a un sevillismo huérfano de ilusiones en materia de fichajes a golpe de talonario, que los ha habido y no hace mucho...

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