Javi Varas. Portero del Sevilla

"Soy un fatiga; acabo un partido y me voy flechado a ver los fallos"

  • El guardameta de Pino Montano es el ejemplo del futbolista hecho desde abajo, con la cabeza en su sitio y el pasado idóneo para tener paciencia y tesón · Sólo así se puede sentar a Palop.

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Aún quedan rescoldos del debate que ha formado al atreverse a sentar a un icono, Palop, pero cada vez son menos. El triunfo de Javi Varas es el triunfo de la superación, el de una persona normal, un joven que ha vivido lo que es entrenar en tierra y trabajar en un polígono. Eso le lleva, entre otras cosas, incluso a pedir disculpas al periodista por hacerlo esperar y a no importarle que sus compañeros dejen la mesa limpia en uno de esos entrenamientos invisibles en los que el músculo que más se ejercita es la mandíbula. Se acercan las tres de la tarde, pero Varas sigue hablando...

-Ha pasado un poco la fase en la que Javi Varas está en las portadas y en boca de todo el mundo un día sí y otro también. Llega el periodo de asimilación, de tranquilidad…, que dicen que es más difícil.

-Ya ha pasado un tiempo y ahora es verdad que llega el momento de mantener la cabeza fría, de no bajar los brazos porque si no no serviría de nada todo lo que he trabajado durante este tiempo. Por eso, estoy tranquilo, pero no relajado. Quiero seguir aprendiendo.

-Es normal que a partir de ahora ya no sea tan reclamado por los medios… No es que se olviden de Javi Varas, pero sí que todo va a ser más normal. Se apaga el debate.

-Es lógico que hubiera un boom y que se sucedieran las entrevistas porque era una situación difícil. Andrés ha sido y es una leyenda en el Sevilla y ha sido un cambio muy radical y yo entiendo que causara ese interés. Ahora sí espero que me dejéis un poco más tranquilo, que, bueno, la verdad es que no me molesta, pero sí es cierto que han sido dos semanas muy intensas. Ahora espero tener más tiempo para trabajar, para sentar la cabeza y hacer un repaso hacia atrás y ver qué ha pasado a partir de que sucedió y lo que puede venir ahora.

-De todas formas, Javi Varas es una persona equilibrada, con estudios, que no lo ha tenido nada fácil… No sé por qué, pero de los porteros siempre se ha dicho que tienen algo..., un punto de locura.

-Yo siempre he dicho lo mismo. Eso de que el portero es un loco es entre comillas. Yo creo que es el más cuerdo del equipo, es el que más responsabilidad tiene, el que sabe que si falla es imperdonable… Eso de la locura, no sé… Ayer mismo me lo decía un fisio. Me llevé un pelotazo en la cara y me decía "no sé cómo os ponéis delante". Bueno, es tu profesión y lo tienes asumido desde chico. Con ese grado de locura, todo eso hace que sea una persona más madura y más responsable. Yo en todos esos aspectos me considero que estoy dentro de esos límites.

-¿Siempre ha tenido claro que iba a ser portero? ¿Desde chico?

-Desde los ocho o nueve añitos en que iba a jugar con mi hermano y un primo mío. A ellos no les gustaba ser portero y me ponían a mí. No es que fuera el más chico, era igual que mi primo, pero me cogían un poco de pardillo, pero es normal. Cuando chico a todos los niños les gusta meter goles, pero yo, por lo que sea, acabé en la portería y aquí estoy.

-¿Cuál era su primer campo?

-Yo me crié en Pino Montano y jugábamos en el campo de los Mares o alternábamos. Salíamos los sábados a jugar y nada…, me he criado en la calle con porterías que eran dos árboles o dos chalecos en el suelo, no había larguero…

-Se gritaba aquello de ¡alta!

-Exactamente. Era lo de entonces. Yo me he criado como muchos chiquillos. Ahora hay posibilidades, hay campos de césped artificial, aunque quizá falta la calle, que te da la picardía y la libertad, la vida misma. Eso hoy es más difícil. Los niños en el fútbol son hoy como robots. En las escuelas aprenden táctica desde el principio.

-¿Y el primer equipo?

-Con nueve años, la escuela deportiva de Pino Montano, en benjamines. Me acuerdo de mi primer partido en La Puebla del Río. Ganamos 1-3 y no sabíamos ni lo que era el fuera de juego. Fue un año muy bonito, quedamos campeones de Sevilla, jugamos la fase de Andalucía... Con diez o doce pasé a la peña sevillista Pablo Blanco y allí estuve 6 años, los dos últimos muy buenos en juveniles. De ahí pasé al Nervión. Y ya del Nervión, a San José, Alcalá y Sevilla.

-Y mientras, estudiando.

-Pues sí. Date cuenta que yo he llegado aquí con 21 años, así que tenía que labrarme un futuro en la vida. Hice mi selectividad, empecé la carrera, aunque no la terminé, me matriculé en administración y dirección de empresas, pero se me complicó mucho, la dejé en diciembre y aproveché para sacarme el carné de conducir. Luego hice un ciclo formativo de grado superior, gestión comercial y marketing, con la saqué una de las notas más altas, hice mis prácticas y me quedé trabajando. Era una empresa de aceros inoxidables que está en el polígono Calonge, Barrero y García. Ahí estuve un año y medio compaginándolo con los entrenamientos.

-Es decir, que sabe lo que es comer en un bar de polígono…

-Bueno. Tenía la suerte de que Pino Montano está al lado y me daba tiempo de ir a casa, pero vaya, son experiencias que me han ayudado mucho. Era cuando estaba en el San José. Cuando entré en el Sevilla tuve que decidir entre el fútbol profesional o el mundo laboral.

-Todo eso lo ve como una ventaja...

-Mucha. Dentro de un vestuario está claro que hay muchas vivencias, muchas cosas, pero yo desde mi punto de vista personal el haber conocido las categorías regionales, el haber tenido que trabajar… Me hace apreciar mucho más lo que tengo. A lo mejor otro chiquillo con 16 años ya es internacional y sabe que tarde o temprano le va a llegar la oportunidad. Yo, con esa edad, no podía pensar que llegaría aquí.

-Volvamos al presente. Su llegada al equipo también ha coincidido un poco con la mejoría del sistema defensivo. La irrupción de Medel…

-Gary ha aportado mucha ayuda a los centrales, se ve que la defensa se ha conjuntado y se han corregido muchos errores cometidos durante el año. Mi entrada ha coincidido con eso, pero hay puntos creo que mejorables. Estoy contento de haber podido aportar algo a esa mayor consistencia atrás.

-¿Ve al equipo con opciones reales de Champions?

-Yo creo que hay que ser positivos. Si no transmitimos eso, mal vamos. El equipo está capacitado para dar muchos puntos de aquí al final de Liga y el Villarreal tiene que venir a casa y va a tener rivales fuertes. Primero hay que tener fe en nosotros y luego que ellos pinchen. No quiero pensar como el Madrid, que está viendo la Liga perdida.

-¿Qué cosas cree que ha aportado al equipo? Por ejemplo, diría que mejor salida de juego con los pies, entre otras cosas.

-Es algo que siempre he trabajado y los entrenadores que he tenido me lo han destacado. Me gusta meterme en las pachanguitas y manejar los pies porque es importante para un portero en el fútbol moderno. Hay ocasiones en las que hay que salir jugando y la gente cree que un saque de puerta es un voleón y no lo es. Es un balón que hay que dirigir a Fredy o a Álvaro para que lo baje y a partir de ahí iniciar una jugada. También la tranquilidad, la seguridad, el juego aéreo...

-Eso es precisamente lo que algunos le achacan como defecto por no tener una envergadura excesivamente llamativa.

-Eso se suple con un buen tren inferior, con una buena potencia de salto y con elegir el momento justo. Yo he mejorado mucho en eso y he ganado en confianza. Bilbao era uno de los campos difíciles y estuve muy bien, el otro día también me vi cómodo... Evidentemente habrá balones en los que dude porque hay algunos que vienen difíciles, pero a día de hoy me veo cómodo.

-El ejemplo es Casillas, más o menos de su fisonomía.

-Claro. A los que le han criticado eso yo les pondría el vídeo del la semifinal del Mundial contra Alemania. Fue un recital de juego aéreo impresionante y eso demuestra cómo es Iker. Él lo ha ganado todo y se propuso mejorar en ese aspecto. Es una de las facetas más difíciles. Tienes que coger el balón en el punto más alto, no sabes si viene más tocado o menos tocado, hay pantallas, bloqueos, mucha gente que se mueve en el área…, es para hablar largo y tendido. Nosotros entrenamos con muñecos, pero no es lo mismo. Que te toquen un poco, que en el momento del salto te rocen, que en el momento justo pierdas una décima de segundo porque tienes un jugador delante...

-¿Eso también se estudia en casa?

-Sí. Yo la verdad es que soy muy fatiga. Soy de los que llego a casa el día del Hércules y no veo la parada que hago, sino las dos dudas que haya podido tener. Después del día del Zaragoza me fui flechado a mi casa a ver los dos despejes que hago mal con el pie. Recrearte en lo otro es bonito, pero no aprendes.

-Manzano dio el paso. ¿Y antes?

-Con Juande estaba de tercer portero y Jiménez fue el que confía en mí. Morgan (De Sanctis) se va y le ofrecen fichar a alguien, pero él decide confiar en mí.

-¿Cómo lo hizo para aguantar?

-Es difícil. He estado en situaciones que, la verdad... Entiendo a Notario, entiendo a Cobeño, a Morgan…Todo el mundo tiene un límite. Yo entiendo que Andrés es el mejor portero de la historia y hubo momentos crudos. Lo que pasa es que confiaba en mí.

-¿Cómo ve a Palop ahora?

-Yo lo entiendo y lo comprendo. Yo lo he sufrido y lo suyo es más por lo que ha sido todo para el Sevilla. Nuestra relación personal es magnífica. Estará jodido, como yo lo he podido estar cuando no he jugado.

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