Deportivo de la coruña-Sevilla

Ser grande exige más (1-0)

  • El Sevilla encaja la segunda derrota del curso ante un rival que enseñó las armas para frenarlo y que lo iguala en la tabla. Tras el golazo de Juan Rodríguez hubo juego aseado sin profundidad

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Frenazo en seco de un Sevilla que ya sabe lo que significa ser tratado como un grande. No es tan sencillo eso de ir presumiendo de grandeza. La humildad encauzada por el camino del orden, la disciplina, el conocimiento de las propias carencias y la sapiencia de las virtudes, que también las tuvo, bastaron al Deportivo para despertar de sopetón al equipo que andaba soñando con meter los codos entre los dos colosos de la Liga. Por una derrota no se puede derriba ese sueño, obviamente, pero la lección que debe sacar el Sevilla de ayer es que eso de ejercer la grandeza no es tan sencillo. Y no es que el grupo que adiestra Manuel Jiménez ande pavoneándose por ahí y presumiendo de ser lo que aún no es. Pero sí es cierto que últimamente se estaban escuchando mensajes algo subidos de tono. Y eso, además de poder convertirse en una piedra lanzada hacia arriba, encorajina a los contrarios.

El Sevilla encajó la segunda derrota de la Liga en un campo con solera, ante un rival que llegaba lanzado, aunque por otros caminos y con otros argumentos, y que ahora lo iguala en la clasificación. Y dos tropiezos en siete encuentros no es para desechar el derecho a soñar. Pero esa lección que debieron sacar en la preciosa y soleada atardecida coruñesa es que más de un partido y de dos se van a desarrollar como el de ayer. En el segundo encuentro en que los sevillistas fueron por detrás en el marcador se toparon de bruces con un muro levantado a base de ayudas, convicción táctica e ilusión. La ilusión de ganar a un equipo tachado en toda España de equipazo. Es el sino que le queda a esta gran plantilla, luchar con el destino que, tanto desde fuera como desde dentro, le han adjudicado, el de ser, o el de pretender ser, un grande.

Podría haberse dado otro encuentro si Juan Rodríguez no encuentra la escuadra con su tremendo zapatazo. Pero se dio así y hay que analizar por qué el Sevilla fue incapaz de olvidarse de sus obligaciones para ir a por todas y sin miedo. Faltaron varias cosas, entre ellas, más implicación y menos individualismos de los hombres de ataque. Apenas Renato fue clarividente a la hora de buscar nuevas vías. Negredo pecó de ansiedad, Kanoute se perdió en más de una guerra estéril y por los costados nadie fue capaz de hacer tambalearse a los defensas blanquiazules. Manuel Pablo se erigió en la más alta torre herculina para recordar que quien tuvo, retuvo. Fue una pesadilla primero para Perotti y luego para Diego Capel, mientras que Jesús Navas se topó con un Filipe Luis que bajó de la nube de su debut con Brasil para volver al rol de sobriedad que requiere un grupo como el que adiestra Lotina.

Aun así, fue un jarro de agua fría el soberbio gol de Juan Rodríguez, porque, amén de que el Sevilla parecía mandar en el choque, fue el primer disparo entre los tres palos de un Deportivo que salió con las nociones muy claras. Lotina mandó ceder el balón con gentileza y pertrechó el centro del campo con la idea de buscar rápidas contras.

Había que estar muy concentrados atrás, porque el Deportivo llegaba poco, pero con verticalidad. Además, se lanzaban los hombres de la medular buscando las segundas jugadas y los rechaces. Y ahí es donde había que estar más atentos. Lo estaban logrando Sergio Sánchez y Escudé, con anticipación y sin mostrar duda en los despejes que desahogaran la zona caliente. Y el Dépor había amagado más que pegado. Bastó un simple error en el despeje de Fernando Navarro, que rechazó en corto y hacia el centro, para que Juan Rodríguez lanzara un obús a la escuadra ante el que la estirada de Javi Varas fue inútil.

El gol espoleó a los hombres de Lotina, se rompió el partido ahí y pudo haber llegado el empate o incluso el 2-0, si no median los tremendos reflejos felinos del meta sevillista, que sacó su mano derecha ante un cabezazo de Riki a bocajarro, tras una falta lateral.

Como ocurriera en Valencia, el Sevilla iba por detrás en el marcador. Llegaba el momento de ver la capacidad de reacción del equipo. Pero el partido se había puesto de cara para el humilde. Y a los de Jiménez les faltó oxígeno además de ideas, mientras que en el banquillo había menos pólvora que en el campo. En la primera cita para confirmar su candidatura, el Sevilla falló. Queda mucho, pero es un aviso de lo que le aguarda.

Ficha técnica:

1 - Deportivo: Aranzubia; Manuel Pablo, Colotto, Lopo, Filipe Luis; Sergio, Antonio Tomás (Pablo Alvarez, min.74); Iván Pérez (Valerón, min.58), Juan Rodríguez, Guardado; y Riki (Adrián, min.81).

0 - Sevilla: Javi Varas; Adriano, Sergio Sánchez, Escudé, Fernando Navarro; Navas, Zokora (Lolo, min.87), Renato, Perotti (Capel, min.59); Negredo (Koné, min.65) y Kanouté.

Goles: 1-0, min. 38: Juan Rodríguez.

Arbitro: Mateu Lahoz, del Colegio valenciano. Mostró tarjeta amarilla a Sergio Sánchez (min.79), por parte del Sevilla.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la séptima jornada del campeonato nacional de Liga disputado en el estadio de Riazor ante unos 22.000 espectadores. Antes del encuentro, a través de megafonía, el Deportivo expresó su pesar por el fallecimiento del periodista Andrés Montes.

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