Y a todo esto, ¿cómo iba el partido?

  • Parón El Sevilla retoma la Liga tras dos semanas de descarada planificación de la próxima En alza La mejoría, casi olvidada.

Metidos ya en el mes de abril, el Sevilla está compitiendo en dos ligas, la que tiene puntos en juego esta tarde-noche y la que debe empezar allá por finales de agosto, con el verano y las vacaciones aún por medio. Las dos semanas que han transcurrido desde que el equipo de Gregorio Manzano venciera brillantemente al Valencia en su estadio han estado preñadas de una actividad frenética en materia de negociaciones más propia de un periodo de planificación que de una temporada en marcha. En ese espacio de tiempo desde que un gol de Rakitic en Mestalla le dio al Sevilla sus tres últimos puntos en la presente competición, Monchi prácticamente ha atado a tres futbolistas para la campaña que viene y ha trascendido la reunión que mantuvo Del Nido en Madrid con un candidato serio a sentarse en el banquillo que ahora ocupa el jiennense.

Visto así, a bote pronto, todo es como para llevarse las manos a la cabeza. Sobre todo si durante esas dos semanas que pudieron ser tres no se habló apenas de que los últimos resultados del equipo nervionense permiten ser optimistas. Empatar en casa y hasta rozar el triunfo ante el Barcelona y arrebatarle los tres puntos al tercer clasificado de la Liga en su estadio no debería ser para que las dos semanas, absolutamente enteritas, hayan estado presididas por los rumores y por una carrera desmesurada de nombres y de acuerdos con jugadores prácticamente confirmados. El runrún sobre Trochowski, Coke, Amalfitano, Gameiro y Marcelo Bielsa no sólo es que haya sonado más que el gol de Rakitic en Mestalla, sino que ha ensordecido la titularidad de Javi Varas en detrimento de Palop o ha hecho olvidar el traspaso de Luis Fabiano al Sao Paulo. Casi nada.

Es lo que tiene este deporte y, en particular, el entorno de este club. Con nuevos nombres diariamente en la prensa, ¿quién se acuerda ya de Luis Fabiano? y más aún, ¿quién pierde el tiempo haciendo cuentas de si el equipo de Manzano es capaz o no de llegar a la Champions en las nueve jornadas que quedan para que acabe la Liga?

No hay paciencia en el fútbol. La mejoría experimentada por el Sevilla en los últimos tiempos, aparte de con sus rivales en la disputa de los puntos, debe pelear con su propio entorno y... ¿también con lo que sale del mismísimo Sánchez-Pizjuán? En esto último habría mucho que discutir, pero el caso es que el Zaragoza llega hoy a Nervión y casi nadie en las gradas se acuerda ya de cómo iba el partido. El partido en este caso se refiere a la Liga, a la competición que va a marcar el presupuesto del próximo ejercicio que ya se esboza sin tapujos desde la tercera planta del estadio. El empate y la buena imagen mostrada frente al Barcelona y esa victoria en Valencia deberían ser señales suficientes como para advertir que la plantilla que ha logrado reconducir Manzano está haciendo las cosas de manera más que adecuada. La pregunta es si esa mejoría va dar para sufragar lo mucho que ha hecho mal desde que empezó la temporada y si el Sevilla será capaz de recortar tanta diferencia -doce puntos- con el cuarto clasificado antes de que se firmen las actas finales de la Liga 2010-11. Si es así, a ver quién es el guapo que le niega a Manzano su continuidad, y si no, todo dependerá de cómo sean las sensaciones, de a cuántos puntos se quede el objetivo y si el deseado para dirigir el nuevo proyecto se pone a tiro de verdad.

Mientras todo ello se acerca al desenlace final, el Zaragoza se convierte en la primera prueba, en un partido de esos en los que el Sevilla debe vestir un traje que siempre acaba incomodándole. Llevar la iniciativa ante un rival de la zona baja de la tabla no es lo mismo que dejarse llevar por la motivación de medirse a un enemigo de los de arriba. Es el mal endémico del equipo sevillista prácticamente en toda su historia. Y para terminar de condimentar el guiso, aparece en Nervión un técnico, Javier Aguirre, con el que protagonizó durante años duros enfrentamientos con algo más que palabras de por medio.

Mientras todo el mundo ha estado distraído, Manzano ha hecho en estas dos semanas todo lo posible por que hoy su equipo mantenga ese nivel alto que ha devuelto el optimismo. Pero en esta ciudad, un fichaje es un fichaje...

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