Un mal previsible: la frágil rotación

  • Las carencias en la defensa y el eje se multiplican ante el cúmulo de partidos. Pareja sólo completó cuatro de las últimas nueve citas.

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Después de una primera vuelta de récord, con la marca de 39 puntos en 18 partidos, y sólo tres derrotas más la de Rotterdam, al Sevilla se le ha empinado toda la temporada en apenas un mes. Desde el desastre de Cornellá el 22 de enero hasta el de Anoeta el 22 de febrero, el equipo de Unai Emery ha encajado cinco derrotas a domicilio, una en Copa y cuatro en Liga. El precedente no puede ser más inquietante ante lo que se avecina en dos días, con un Borussia Park que arropará con fervor a un rival, el Mönchengladbach, que ya superó en ciertas fases del partido al Sevilla en la primera parte de la ida. La proverbial solidez del Sevilla de Emery se ha ido al traste en cuanto el entrenador no ha tenido más remedio que repartir las escasas energías que la competición, con el cúmulo de partidos de Copa, el aplazado en el Santiago Bernabéu y el regreso de la Liga Europa, le ha ido marcando. La consecuencia de todo ello es que el equipo se descuelga de la lucha por el cuarto puesto y acude a Alemania obligado a renacer de sus cenizas, como el Ave Fénix. Para ello recuperará algunos efectivos importantes, como Krychowiak y Pareja.

La ausencia del central argentino en San Sebastián terminó siendo un problema palpable. Todo lo positivo que el equipo de Emery construyó en ataque se fue por el sumidero ante la negativa respuesta de la enésima zaga que tuvo que disponer el técnico, obligado a sacar del eje a Carriço por la baja del polaco en la medular.

Este trueque de piezas ha sido una constante en este periodo que comenzó hace un mes, hasta el punto de que en las cinco salidas que ha tenido el Sevilla, saldadas con cinco derrotas (Cornellá, Mestalla, Bernabéu, Getafe y Anoeta) no ha podido repetir ni una vez la misma defensa, precisamente la línea que requiere más continuidad para el perfecto entendimiento y acoplamiento de sus piezas.

En Anoeta, Arribas puso en evidencia un mal que ya era previsible desde el verano, la frágil rotación del equipo en el eje, sobre todo en la zaga, pero también en la medular. Monchi ha tenido que justificar en público más de una vez el fichaje del central madrileño, cuyo descenso con Osasuna propició precisamente que el Sevilla, que ya lo tentó el verano anterior, pudiera hacerse con sus servicios. También ha tenido que defender en más de una ocasión su apuesta por otro jugador de perfil bajo como Barbosa para la portería. E incluso que no fichara ningún refuerzo, ni para el puesto de central ni para el de medio centro, viendo que Carriço tenía que multiplicarse para cubrir las dos posiciones ante las constantes necesidades del equipo. Con el cúmulo de partidos, las sanciones y las lesiones (Beto, Coke, Tremoulinas, Pareja, Cristóforo, Mbia, Reyes, Gameiro, Iago Aspas...), se han cebado con la retaguardia y la medular. Y la rotación no ha sido efectiva a domicilio, como demuestran esas cinco derrotas seguidas.

Hasta ocho bajas ha llegado a tener el Sevilla en algún tramo de este periodo, como en Getafe. Pero hay una ausencia guadianesca en particular que ha afectado a la continuidad de la defensa. Desde que se lesionase en la ida copera en Granada, Pareja ha ido entrando y saliendo del equipo por sus problemas musculares. Emery lo forzó en Almería, partido en el que vio una tarjeta amarilla antes de ser sustituido en el descanso para que cumpliera ciclo ante el Málaga, y reapareció en Cornellá. En el último mes no ha tenido continuidad, coincidiendo con la pérdida de solidez y la irregularidad del equipo: amén de las cinco derrotas, 14 goles encajados en 9 partidos. De esos nueve partidos, Pareja sólo completó cuatro: fue sustituido por problemas musculares en Mestalla y ante el Espanyol en Copa y no jugó ante el Espanyol en Liga, en el Bernabéu ni en Anoeta.

Con Carriço teniendo que desdoblarse por la baja de Mbia y la puntual de Krychowiak, Kolodziejczak y Arribas han tenido que ir apareciendo en una línea sin continuidad. Y la plantilla sevillista ha mostrado el agujero en su línea de flotación, la defensa.

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