Sevilla - Espanyol · la crónica

Qué manía de agonía... (3-2)

  • El Sevilla no cierra el partido contra diez y arriesga el triunfo de manera innecesaria. Aspas, en el 89, da tres puntos necesarios ante el Espanyol. Beto debió ser expulsado en el 0-1.

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Resaca extraña, extrañísima. Como todas, o la mayoría. Con suplentes a cascoporro por parte y parte, el Sevilla superó al Espanyol con demasiados vaivenes y un juego apreciable en ataque y débil en defensa. Muchas concesiones, de esas que en circunstancias normales costarían puntos, y un arbitraje terrible que permitió al Sevilla seguir con once y al Espanyol no quedarse después con nueve. Triunfo necesario, en definitiva, en el tramo final, finalísimo. En ese tramo en el que el sevillismo siempre espera que ocurra algo.

Manteniendo apenas a Beto, Fernando Navarro en el lateral y la dupla Iborra-Carriço en el eje respecto a la frustración copera, la titularidad de Aspas ofreció buena parte de lo mejor de un encuentro que el Sevilla se empeñó en mantener abierto después de haber expuesto los tres puntos de manera infantil. En segunda jugada de un córner, Navarro asiste de cabeza a Arribas, quien solo ante Casilla tira al muñeco. La jugada continúa y Diogo concede una opción de gol al Espanyol, penetrando Stuani y enviando al centro para que Salva Sevilla encare a Beto. Arrolla el portero al ex bético, penalti y expulsión clamorosa, pero González González perdona al portugués. Stuani abre el marcador pero los daños son notablemente menores a los que deberían haber sido. Y con todo el partido por delante, claro.

Totalmente fuera de sitio en esa acción de gol visitante, con los defensas en área rival y los trecuartistas en la propia, el Sevilla parece como subido en una montaña rusa. Liberado de la tensión copera, intenta cosas interesantes, pero concede bastante y se llena de amarillas (hasta 8 al final del encuentro). Emerge Aspas como delantero rematador, lo que le faltó al equipo el jueves (nada de comparaciones, ojo, porque ni contexto ni situación son equiparables), y Casilla evita el gol del gallego en un cabezazo con toda la intención. Al ir al rechace, el balón queda encima del portero, quien lo espanta de un providencial puñetazo.

Pero como todo no iban a ser desajustes propios, un córner muy mal sacado del Sevilla propicia una contra del Espanyol pero, al ir al cruce, Diogo marca un golazo desde 40 metros, mitad despejando con fuerza, mitad pegando con toda la intención. Casilla, algo adelantado, nada puede hacer y el Sevilla empate después de haber podido arruinar el encuentro.

Corre el 35 y Vidal intercepta un pase de Cañas, Aspas le prolonga para que penetre y el centro del ex del Almería lo envía Vitolo a la red entrando desde atrás. 2-1 y respiro hondo de la parroquia.

El viento parece haber virado del todo cuando Banega prolonga hacia Aspas rompiendo el fuera de juego con muchos metros por delante. El gallego intenta elevar sobre Casilla pero el meta del Espanyol corta con la mano fuera del área. No hay perdón para el meta visitante. El Sevilla ganando en casa y contra diez. Todo de cara, pero...

A diferencia del doble cruce copero, el Sevilla además de llegar sí tira a puerta, pero sin suerte ninguna. Iborra la revienta al palo, totalmente solo, tras una genialidad de Aspas y el propio delantero se encuentra con el poste contrario rematando un centro de Vidal. Es la mitad del segundo tiempo y la sentencia se cotiza cara. Tanto, que pudo costar más aún.

Defiende el Sevilla como con desgana un avance del Espanyol. Recibe cómodo Víctor Sánchez (a quien perdonó el colegiado la segunda amarilla nada más comenzar el segundo acto), Kolodziejczak rechaza su pase pero le vuelve el balón y sin pensar la clava en la portería de Sergio Rico, relevo de Beto al descanso por lo que pudiera pasar. 2-2 con 13 minutos por delante y todos los demonios en los esófagos del sevillismo.

Qué le cuesta al Sevilla cerrar los partidos, se diría más de uno y más de miles. Emery, tarde como acostumbra, agota los cambios con Denis y Bacca y del colombiano nace la sentencia con un pase estupendo a Aspas, habilitado por el lateral derecho. Esta vez el gallego cruza perfecto y ruge el Pizjuán en el 89, como si lo esperase. De tantos partidos agónicos parecía la secuencia lógica... Qué manía, oiga.

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