La crónica

La piel ha mudado (1-2)

  • El Sevilla no sólo vuelve a mirar hacia arriba, también es capaz de darle la vuelta al tanteo frente a todo un Valencia en Mestalla · Medel y Jesús Navas colaboran de nuevo con goles.

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Este Sevilla es diferente para bien de los suyos, la piel la ha mudado y el equipo de Míchel ha dejado de tener una faz perdedora que lo conducía hasta los avernos. Ahora, sus futbolistas se sienten ganadores y son capaces de plantarse en Mestalla, en el campo del actual campeón de la otra Liga, para sobreponerse a lo que se le venga encima y marcharse de allí con la sonrisa de oreja a oreja. Porque antes cualquier soplido se convertía en un huracán y el gol de Tino Costa hubiera bastado, y sobrado, para que así fuera, para que todo el equipo blanquirrojo se hubiera derrumbado sin remedio. Ahora, en cambio, el grupo se ha unido aún más, ha apretado los dientes y ni siquiera echa en falta los goles de sus delanteros. Desde atrás se encargan de resolverle la papeleta para sacar adelante citas de tanta enjundia.

Eso es el primer resumen de lo que sucedió en Mestalla, aunque el partido tuvo muchísimo contenido, sobre todo por el principal cambio experimentado por este Sevilla, que está en la ambición con la que ahora afronta los partidos. No hay tiempo para sentirse inferior al rival por mucho que enfrente esté el tercero del campeonato y que los números de ambos parecieran presagiar un choque desnivelado a favor de los locales. Para nada, Míchel tiene muy claro ya cuál ha de ser el patrón de juego para que la maquinaria funcione y éste pasa por mirar mucho más hacia adelante que hacia atrás, por moverse bajo un esquema que se acerca al 4-1-4-1 en el que Medel echa el cierre junto a la defensa y todos los demás se encargan de maniobrar en las zonas de ataque.

Bajo este dibujo, como ya hiciera contra Osasuna, se puso el Sevilla en esta cita valenciana. Y es curioso que los hombres que ayer vestían de rojo tuvieran un planteamiento mucho más ofensivo que los anfitriones. Tanto que Unai Emery iba a tener que aguantar los reproches de los suyos conforme iban transcurriendo los minutos y el juego del Valencia jamás era capaz de complicarle la existencia a los nervionenses. Ni siquiera a través de esa variante que introdujo el técnico local al meter a Jordi Alba en las cercanías de Soldado para dejar muy libre toda la banda izquierda para Mathieu y Tino Costa, que era quien caía por ahí a veces.

Esto, sin duda, produjo algún desajuste en el Sevilla, pero como Míchel está empeñado en estar pendiente del rival sólo lo justo, el esquema de los visitantes apenas se iba a ver alterado. Medel se bastaba para barrer todo lo que caía por su zona, Rakitic se encargó de la construcción, de darle sentido a todo el fútbol de su equipo y de esa manera se iba a ver un Sevilla sin ningún tipo de complejos. Sí le faltó algo en el arranque, pero fue la capacidad para asegurar el último pase, para aprovechar mejor las circunstancias cuando ya había salido con ventaja desde atrás.

En uno de esos errores precisamente Reyes regalaba la pelota y el Valencia apenas se encontró con oposición hasta que el balón le llegó a Tino Costa. Disparo fuera del área, 1-0 y en el Sevilla de antaño eso hubiera supuesto prácticamente la firma de la sentencia definitiva. Pero, como antes se explicaba, los tiempos son bien distintos y Míchel no varió apenas nada, salidas rápidas hacia Jesús Navas a través de la colaboración de los dos delanteros e incorporaciones desde atrás para sorprender a los rivales. Repásese el vídeo del empate, Negredo se ha quedado tras pasar a Jesús Navas y sufrir una falta de Víctor Ruiz, pero da igual, por allí llegaron Rakitic y Medel por delante incluso de Kanoute para tocar ambos el balón y que el chileno firmara las tablas de cabeza. Si eso no es cambiar el planteamiento de todo...

El Sevilla se había marchado al intermedio con todo abierto y hasta pudo hacerlo por delante en la mejor jugada realizada por Negredo en toda la tarde, que no pudo ser remachada por Kanoute por muy poquito. Pero era el aviso de lo que vendría después, de un segundo acto en el que el único equipo que fue de verdad a por el triunfo era el visitante. Negredo y Reyes tuvieron opciones claras hasta que Rakitic habilitó a Kanoute y éste a Jesús Navas. Gol a puerta vacía, sufrimiento posterior para conservar la ventaja, aunque nada de verdad inquietante, y el Sevilla se marchó de Mestalla con tres puntos más en su zurrón. La piel que habita este Sevilla ha cambiado, y para bien.

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