El reseteo que Bacca necesita

  • El colombiano, que sigue manteniendo su cifra de goles, evidencia un cambio en su juego. Reconoce su mala actuación en Getafe mientras el club no olvida hacer caja.

Es un secreto a voces que el Sevilla estaría encantado de aceptar una oferta -jugosa, todo hay que decirlo- por uno de sus futbolistas con más brillo en el mercado. Posiblemente el que más por los goles, que en esto del fútbol tienen su importancia. Carlos Bacca es un delantero con tremendo cartel en Europa que en su segunda temporada en el Sevilla está viviendo claramente de sus números, que no dejan de ser impresionantes pese a que su fútbol no se asemeja al que tanto maravilló en su primer curso vestido de blanco tras su llegada desde la Liga belga.

Quien no ve todas sus actuaciones no apreciará lo que sí han detectado los aficionados sevillistas, y es que no es el mismo Bacca que peleaba, luchaba, bajaba decenas de metros en busca de balones, incordiaba a defensas y utilizaba la potencia de su tren inferior para el robo y para crear situaciones de peligro. Su mal momento de forma (o lo que sea) ha sido especialmente acusado en los partidos en los que al Sevilla no ha sonreído el resultado. La afición lo palpa, en el club andan con la mosca tras la oreja y los técnicos, que le han dado una confianza plena cuando tanto Gameiro como Aspas han estado disponibles, siguen confiando en su capacidad para atraer el gol. Pero, ¿qué le pasa a Bacca?

Los que están cerca de él destacan la intensidad con que se emplea. No ha perdido ni ápice de ganas y su voracidad ante el gol sigue intacta, pero desde fuera se atisba un cambio en cuanto a su comportamiento en el campo de cara al trabajo para el equipo. Salvo en Almería, donde sí fue clave en los dos goles anotados por Coke e Iborra por su presión al contrario, en muchos partidos se ha visto a un Bacca menos implicado, riñendo a compañeros y quizá (por decirlo de alguna forma) más pendiente de tener siempre una buena ubicación y disposición para marcar que de abrir huecos a los compañeros, algo en lo que destacó sobremanera en su primera temporada.

"Me siento muy bien, tanto física como mentalmente. Ahora estoy más fuerte, porque no he marcado y es cuando me exijo más y quiero dar lo mejor. En el último partido no he rendido como la gente espera, pero siempre quiero dar lo mejor", reconoció ayer mismo el futbolista, que ya no se corta en mostrar su enfado cuando es sustituido.

Algo así pareció dar a entender cuando Emery lo sacó del campo en Getafe para dar minutos a Denis Suárez, gesto que también, según el colombiano, tiene una explicación: "Siempre quiero jugar, pienso que puedo aportar lo mejor para el Sevilla, pero son decisiones que hay que respetar. No salieron las cosas como esperábamos, en general las cosas no me salieron bien. El entrenador toma la decisión y uno tiene las revoluciones muy altas. Puedo decir que ese gesto no tengo que volverlo a repetir, pero no era ni contra el entrenador ni contra nada, era conmigo mismo".  

Bacca, en la presente Liga, ha superado la cifra de goles (14) que completó la campaña pasada (12), aunque con mucha menos rotación con Gameiro. El Sevilla está encantado con su rendimiento, pero eso no quita que no desee un traspaso millonario. Incluso algunos agentes han tanteado en nombre del Sevilla cuánto estarían dispuesto a pagar algún club de la Premier en el mercado de invierno (Tottenham y Liverpool se lo plantearon). Por la filosofía de negocio del club, su rol se adapta a una operación de este tipo: una apuesta con margen de mejora en su cotización que alcanza un valor top en su primer año. Una oferta por encima de los 20 millones de euros, u otra ligeramente inferior por Gameiro, habría hecho que los cromos se movieran y el mismo planteamiento se espera en verano. El jugador, evidentemente, también tiene sus aspiraciones y, mientras, hay días que da la sensación de que necesita un reseteo.

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