Si el ritmo es insostenible...

  • Tras media hora dinámica y profunda, la batalla física en el medio y tres cuartos acaba dando el control al valencia · Marcelino mete demasiado tarde a Kanoute.

No hay manera. Este Sevilla de Marcelino es incapaz de cuajar 90 minutos plenos de intensidad, de fútbol dinámico y profundo que someta al rival de campana a campana. Parece que no tiene jugadores para ello. O que Marcelino no los pone, porque resulta ya difícil de justificar que Trochowski se mantenga por delante de Campaña en las preferencias del asturiano. El germano no es el paradigma de ese jugador de roca, laborioso y resistente tan habitual en la Bundesliga. Y si al menos paliara ese déficit con una elaboración del juego sostenida y lúcida... Por delante, esa línea de almas cándidas que configuraron Jesús Navas, Reyes y Manu duró lo que tardó el Valencia en percibir que la clave estaba en la sala de máquinas, donde el déficit sevillista era manifiesto. Cuando el Valencia llevó el partido a su terreno, Marcelino no halló el revulsivo con las sustituciones. No se entiende que Kanoute, el hombre que une líneas, prolonga los ataques y los culmina, entrara tan tarde. Sobre todo viendo el estado de confusión en el que ya andaban sumidos Manu, Navas, Reyes y Negredo.

Defensa

La mejor defensa del Sevilla, en el primer tercio del partido, fue apretar muy arriba, recuperar la pelota en campo del contrario y percutir una y otra vez. Albelda trató de ayudar a la defensa valencianista y Banega quedó desconectado, con demasiados metros entre él y sus compañeros de retaguardia.

Poco a poco, el Valencia adelantó líneas y no tardó en asumir el control del balón, y con él, del partido. Trochowski no ayudó a Medel, tampoco Reyes o Manu trataron de echar una mano más atrás.

El panorama no varió tras el descanso, y sólo cuando Jonas filtró ese magnífico pase a la espalda de Spahic que cazó Soldado, el Valencia replegó sus velas. Marcelino arriesgó, no le quedaba otra, introdujo a Kanoute por Fernando Navarro y dejó una defensa de tres que no sufrió mucho por el conservadurismo de Emery.

Ataque

La primera media hora es el camino que pretende Marcelino, seguro que sí. Con Medel plantado en el huevo frito del centro del campo cortando y entregando, Trochowski algo más arriba ofreciéndose y tocando, Reyes apareciendo por dentro y Jesús Navas y Manu abriendo el campo. Dinamismo, vigor... La madre del cordero es que el desarrollo del partido, de los partidos en general, hace insostenible ese ritmo competitivo.

Visto que el Valencia llevó el partido a su terreno tras esos primeros 30 minutos, a Marcelino le tocaba mover fichas. No tanto por el cambio de Rakitic por Trochowski -aunque persistía el 0-0, y quizá lo más aconsejable era la fuerza de Campaña para asegurar más ese cero en tu portería- como por la tardía entrada de Kanoute. Con él hay más juego, más profundidad y más peligro. Y punto.

Virtudes

Esa primera media hora demostró que este Sevilla tiene juego.

Talón de Aquiles

La incapacidad para sostener ese ritmo de juego con fondo físico. También le costó ser más preciso en los pases, es lo que tiene tratar de moverla más rápido.

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