Sin la sensación de saciedad

  • El control le gana la partida al instinto asesino ante un equipo asustado en su propio hábitat · El equipo de Jiménez vio cómo sus niveles de posesión se desplomaban cuando Romaric se quedaba sin fuerzas

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A veces no es bueno quedarse con la duda y el Sevilla volvió de Moscú con la incertidumbre de saber qué hubiera pasado de apretar de verdad. No hay que poner peros al resultado, sobre todo viendo el nivel que puede ofrecer el CSKA, pero sí arrojó el equipo de Jiménez la falta de esa sensación de saciedad, de haberse quedado con hambre. Sí es verdad que controló el choque en casi todo momento, aunque mucho más en la primera mitad, hasta que Romaric se fue quedando sin fuerzas y la posesión fue perdiéndose en favor de un contrario que se crecía sin creérselo.

Defensa

Había bastante respeto con lo que pudiera hacer Krasic en la derecha y por eso el técnico tenía decidido desde hace mucho tiempo ayudar a Fernando Navarro con un hombre como Adriano, aunque el serbio siempre se tiraba al centro y ello despistaba algo al sistema defensivo sevillista. También Jiménez pensó en la altura de Fazio para igualar los centímetros de Necid, aunque la verdad es que el CSKA apretaba siempre con el freno de mano echado y desde el principio con el tiro desde lejos como mejor argumento. Así lo intentó Honda y así marcó Mark González, quien encontró una pelota en el aire para meterle el pie debajo y lograr una parábola imposible para Palop.

Pero lo que marcó el freno del equipo nervionense fue, como la mayoría de las veces en que juega Romaric, el punto en el que al marfileño se le agotaron las fuerzas. Ahí perdió el Sevilla muchos balones y el control de la zona de creación. Los niveles de posesión, que se habían disparado tras el gol de Negredo, bajaron hasta los sótanos aunque el rival no llegara a provocar peligro de verdad.

ataque

La posición de Renato cuando el Sevilla juega con un solo punta es la que marca la filosofía del equipo y de salida el brasileño buscó pegarse a Negredo y a Jesús Navas. La banda del palaciego estaba muy poblada, pero el Sevilla quizá no supo aprovechar el efecto arrastre que Krasic, con su tendencia al centro, realizaba con Aleksei Berezutsky, quien subía con mucha asiduidad. Perotti luego tampoco encontró conexiones para hacerlo. Aun así, el Sevilla sacó petróleo de casi la única galopada de Navas poniendo en evidencia la cintura de los centrales y dejando la duda de saber qué hubiera pasado de hebarles buscado más las cosquillas a Ignashevic y al otro gemelo Berezutsky.

virtudes

La salida del equipo en la primera mitad y la tranquilidad -aunque quizá demasiada- durante casi todo el encuentro.

talón de aquiles

El centro del campo lo perdió a la hora de partido y el Sevilla no fue capaz de recuperarlo.

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