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Por la séptima en 104 años

  • Historia El Sevilla no sólo quiere hacer bueno el 2-0 de la ida ante el Getafe sino ganar incluso la vuelta como camino más corto hacia el éxito Ausencias Jiménez confía en un equipo más que competitivo a pesar de las consabidas bajas

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Oportunidad de oro para el Sevilla de engrandecer su historia. El conjunto de Manuel Jiménez dejó sellado el pasado miércoles medio billete para disputar su séptima final de la Copa de España, pero ese 2-0 que le endosó al Getafe en el Sánchez-Pizjuán tendría un valor nulo si los franjirrojos no se toman con absoluta seriedad la cita de esta noche en la población ubicada en el sur de la comunidad madrileña. Ésa es la renta a defender, los dos goles materializados por Luis Fabiano y por Mario, en su propia meta, pero mal harían los visitantes en pensar en eso, en defender, y mucho mejor le deberían ir las cosas si, por contra, se plantan en el Coliseum Alfonso Pérez con la idea de ganar este segundo encuentro de las semifinales.

Ése, y no otro, tiene que ser el objetivo grabado a sangre y fuego en la cabeza de los hombres que escoja Jiménez para defender al Sevilla en la fría noche de hoy. La lección del pasado año en San Mamés tiene que servir para no volver a caer en los mismos errores y por ello la concentración tiene que ser máxima desde el minuto 1 hasta el 95, si es preciso. Y con esa idea se subían al avión los expedicionarios sevillistas que pernoctaron ayer en el lujoso hotel Fénix, en pleno Paseo de la Castellana en Madrid.

La confianza en conseguir el reto es absoluta, por supuesto que sí, pero eso no quiere decir que no se respete a un Getafe que ya demostrara en Nervión que está capacitado para realizar un buen fútbol. Pero aquello ya es pasado y lo que tendrá lugar esta noche no debe tener nada que ver con ello, entre otras cosas porque Jiménez ni siquiera necesitará realizar ese cambio de Negredo por Romaric que tantas antipatías le generó en la grada nervionense en el momento de efectuarlo. El entrenador sevillista podrá confeccionar una alineación nueva que se amolde mucho más a las circunstancias que debe demandar el juego, al menos a priori.

Por tanto, lo normal sería que el Sevilla afrontase este choque con Palop en la portería, una zaga de cuatro integrada por Adriano, Escudé, Dragutinovic y Fernando Navarro; un centro del campo con tres futbolistas dispuestos como en la ida de los cuartos de final contra el Deportivo de La Coruña que serían Renato, Zokora y Romaric; mientras que los dos extremos, en este caso Jesús Navas y Perotti, serían dos delanteros puros más para acompañar a Luis Fabiano arriba. De no haber una sorpresa mayúscula por algún problema físico de los hombres que están tocados, sobre todo en el caso de Dragutinovic, éstos serán los once encargados de defender el escudo sevillista en Getafe.

Por cierto, ya que se nombra la localidad de Getafe, en el seno de la expedición sevillista se respiraba una gran indignación con el tratamiento dado por los medios de comunicación nacionales, que no madrileños, a esta semifinal copera. Empezando por quien tiene los derechos para retransmitirla en directo por televisión, Canal +, y siguiendo por todo un espectro que abarcaba los informativos de ayer de TVE-1, Antena 3 y el programa deportivo de Cuatro, resultaba sorprendente al mediodía que todos, absolutamente todos, se pusieran la camiseta del Getafe como si éste reeditara, poco más o menos, el duelo de hace un par de años en la Copa de la UEFA contra el Bayern Múnich. Porque, que se sepa, son medios nacionales y el Sevilla aún es un equipo español, no alemán, francés o marroquí. Pero las cosas son así y desde esas tribunas mediáticas parece que sólo existe lo que pertenece a la comunidad madrileña sin tener en cuenta los sentimientos del resto de equipos.

Es, de cualquier forma, uno más de los elementos que deben superar los hombres de Jiménez en la noche de hoy, aunque no parece que los continuos llamamientos de Ángel Torres para llenar el Coliseum, incluido el regalo de entradas en los colegios, tengan un éxito desmedido. La hora del partido, las diez de la noche, y el frío que se pronostica en los partes meteorológicos para Getafe deben restarle público local al encuentro. Además, también se comenta que el Sevilla estará arropado por más de mil aficionados en las gradas, lo que equilibrará considerablemente el apoyo para unos y otros y por ahí no debe haber ventaja para ninguno de los contendientes.

Pero los importantes, cuando Iturralde González -cuidadito también con no sacarlo de sus casillas- dé el pitido inicial, serán los veintidós hombres que se vistan de futbolistas. Y los once que lleven el escudo sevillista en el pecho deben ser conscientes de la trascendencia de disputar la séptima final de la Copa de España en los más de cien años de historia de la entidad. Nada más y nada menos que sólo seis veces ha acontencido eso en los 104 años anteriores desde que fuera fundado oficialmente el club blanquirrojo. Eso indica la importancia que tiene este Getafe-Sevilla y lo fundamental será que al final del mismo las caras de los desplazados sean sonrientes, sean cuales sean las circunstancias que se tengan que producir para llegar hasta ese fin. Getafe-Sevilla, a por la séptima final en 104 años.

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