Los sistemas se trabajan en verano

  • El Sevilla, llevado por su técnico, demuestra un desconocimiento total de los movimientos de un 3-5-2 que no se sabe qué temía

Puede sonar a ventajoso a posteriori, pero una de las cosas que hace mucho tiempo que se inventaron en el fútbol es que los sistemas tácticos, los esquemas de juego, con los movimientos que conllevan y el tiempo que tarda un grupo de futbolistas en mecanizarlos, es algo que se trabaja en pretemporada, con un mes largo sin partidos de competición. Gregorio Manzano decidió que su equipo podía aprenderlo en tres días de entrenamiento y quizá pueda parecer ventajoso cuando en cierto partido con el Villarreal el invento salió redondo, pero lo que cuesta, si cabe, más trabajo de comprender es qué características especiales que contrarrestar vio el jiennense en un rival que roza el descenso y que llevaba nueve jornadas sin conocer la victoria.

Más allá de si Luis Alberto fue titular, de si jugó 15 minutos o más, el planteamiento de Manzano bajo ese 3-5-2 fue un desastre. Sin conexión alguna con dos puntas aislados, el Sevilla acumuló hombres en el centro del campo para acabar perdiéndolo por la sencilla razón de que éstos no tenían muy claro qué es lo que tenían que hacer, hasta dónde tenían que llegar en la presión, hasta dónde en los desmarques (no en los de ruptura, sino en los de posición), y así, un largo etcétera.

Defensa

Una zaga de tres centrales en la que hubo de todo. Alexis fue un coladero todo el partido, Fernando Navarro sí hizo un trabajo serio y Fazio tuvo dos caras: una primera parte buena y una segunda de arresto futbolístico. Seguimos más adelante: el bajón de Medel, que como Rakitic, lo ha jugado todo desde que vino, es alarmante y no todo hay que achacárselo a que jugó condicionado con la tarjeta porque muchos huecos aparecen por su falta de situación, no de presión.

Ataque

Manzano alineó a dos delanteros puros, Negredo y Rodri, y los dos quedaron completamente desconectados sin el hombre encargado de enganchar -si era Luis Alberto nunca se sabrá-. El de La Motilla es un punta de área y así ha sido siempre. En alguna estantería del club deben andar los vídeos de la final juvenil ante el Athletic o el Almería-Sevilla de la pasada campaña. Querer que haga de Kanoute, como quisieron ver en Mallorca, es ir contra la corriente natural de un río. Renato y Rakitic nunca hicieron las transiciones que se les pedía y los minutos pasaban sin noticia alguna del ataque sevillista.

virtudes

El entrenador habrá visto alguna...

talón de aquiles

¿De quién había que defenderse?

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