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Un sueño díficil de enterrar

  • La continuidad de estrellas como Jesús Navas o Luis Fabiano es el mejor aval para volver a Champions.

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Enterrar el sueño sevillista resulta difícil. Aun habiendo generado muchas dudas en un mes de agosto nefasto, el proyecto que encabezan José María del Nido y Monchi sigue teniendo argumentos, una plantilla que, pese a todo, pese a las ventas y a que sus jugadores importantes siguen cumpliendo años, es de las mejor confeccionadas de la Liga. Siguen Luis Fabiano, pese a los movimientos y rumores de cada verano, el incombustible Kanoute, el no menos eterno Palop, la máquina Zokora y, por encima de todo, continúa en el equipo y sigue creciendo un campeón del mundo que hoy día es el valor en alza más valioso de la entidad de Nervión, Jesús Navas.

El adiós a la Liga de Campeones a manos del modesto Sporting de Braga ha sido un golpe muy duro para un equipo que sufrió hasta el último minuto de la pasada campaña -gol de Rodri sobre la bocina-  para tener acceso a la ronda previa. Pero, no olvidemos, el vigente campeón de Copa es un grupo difícil de tumbar. El proyecto sigue adelante con Antonio Álvarez al frente, un técnico que sustituyó de manera interina a Jiménez y que con el aval de ganar la Copa del Rey en el Camp Nou ante el Atlético y meter al Sevilla cuarto empieza por primera vez la temporada pese a que su trabajo generó dudas en el duro mes de agosto que firmaron los blancos, con sonados fracasos en la Supercopa de España (por la imagen de la vuelta tras ganar al Barça por 3-1 en el Sánchez-Pizjuán) y en la repesca de la Champions ante los portugueses.

Evidentemente, no estar en la máxima competición continental hipoteca en cierta medida el proyecto, pero no lo descarga de ilusión. El Sevilla ha logrado hacerse respetar y se ha convertido también en una referencia para los grandes, hecho que se constata con la venta casi anualmente de algunos de sus jugadores. Esta temporada, los blancos se han quedado sin Adriano y sin Squillaci, dos hombres importantes en su esquema. El brasileño fue vendido al Barcelona por unos 10 millones de euros de fijo más algunos más de variable en una operación muy beneficiosa para el Sevilla, que tiene en su posición a dos puntales como Perotti y Diego Capel. El caso del francés, traspasado al Arsenal, fue menos agradable para Del Nido y Monchi, que se vieron obligados a aceptar su deseo de abandonar el club ante su negativa a jugar horas antes de la disputa de la previa de la Champions. 4,5 millones dejó en las arcas del club.

En cuanto a fichajes, el acento italiano es el que más destaca.  La presencia de Guarente y Cigarini obedece a la necesidad de refrescar un centro del campo que en los últimos años ha sido el caballo de batalla de la planificación, una planificación huérfana este año de grandes dispendios económicos. Si la pasada campaña llegaban a golpe de talonario Zokora, Negredo –el más caro de la historia del club– y Sergio Sánchez, las principales inversiones se las llevaron en esta ocasión el defensa valencianista Alexis, que cubre la baja de Squillaci y costó 5 millones de euros, y el citado Guarente con un desembolso de 6 millones. El lateral Mahammadou Dabo llegó libre del Saint Etienne y Cigarini lo hizo en calidad de cedido por el Nápoles.

Pero la gran inversión del Sevilla es mantener su gran tesoro, fundamentalmente la continuidad de dos futbolistas codiciados por los más grandes de Europa. Jesús Navas y Luis Fabiano, aunque pendientes ambos de una negociación para ampliar sus contratos, son parte de ese activo humano que, de partida, otorga al Sevilla muchas opciones para pelear por los puestos altos de la tabla, esas plazas que den acceso a la Liga de Campeones, y si es posible, de manera directa. Si la alegría de un título para la afición siempre es uno de los objetivos naturales en el fútbol, Del Nido ha repetido hasta la saciedad que la única forma de no frenar el crecimiento de la sociedad es estando presente año a año en la máxima competición continental. Ése es el reto, que el paréntesis sea corto, muy corto.

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