Dos tiempos, uno para cada uno

  • El Sevilla no remató a puerta en el segundo periodo, tras los 4 remates del primero, en el que el Betis fue 100% efectivo

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Las estadísticas son un perfecto resumen de lo que fue el derbi sevillano, y ayudan a comprender el resultado del encuentro en el que cada equipo tuvo el control del balón en un tiempo. Comenzó mandando el Sevilla, que por momentos dominó la posesión de manera aplastante, pero tras la reanudación el Betis dio un paso hacia delante y su rival uno atrás, acrecentado por la expulsión de Fazio, pero la falta de puntería de unos y otros dejó el marcador en tablas.

Los de Marcelino son el equipo que menos goles marcan a domicilio de la Liga (cinco con el marcado anoche), sólo por delante del Villarreal. Hasta cuatro remates claros entre los tres palos protagonizaron los atacantes visitantes (dos de ellos de Negredo), aunque sólo una vez superaron a Casto, que en los primeros 45 minutos tuvo que intervenir en cuatro ocasiones. Javi Varas, en el mismo periodo, no realizó ninguna parada. No en vano, sobre su portería el acierto fue del cien por cien, ya que los heliopolitanos hicieron diana en el único disparo sobre el arco rival.

Empate a uno en el descanso, cuando en los diez primeros minutos la posesión del balón era claramente sevillista (62%), si bien paulatinamente fue reduciéndose al tiempo que a los nervionenses se les acababa la gasolina (44% para los de casa y 56% para los visitantes, al descanso). Atacaron más los sevillistas en la primera parte y por eso tuvieron más el balón, ya que el centro del campo de ambos conjuntos estaba casi desaparecido en la creación, no así a la hora de frenar al contrario sin el esférico, y la posesión era para el que más presionaba la meta rival.

Esta circunstancia, así como el ritmo del encuentro, tiene su reflejo en las pocas faltas realizadas por uno y otro, 12 en total para cada uno. El Betis apenas cometió cuatro en la primera parte, por cinco del Sevilla. Otro dato en la misma línea: ningún fuera de juego en los 90 minutos. Esto es poca circulación, más explosividad que otra cosa y ambos conjuntos arriesgando poco atrás.

El panorama, sin embargo, cambió tras el asueto. Los números también. El Sevilla no disparó a puerta más, fiel a su tendencia de las últimas jornadas en las que venía realizando muy buenas primeras partes para bajar el nivel en la segunda. Los de Mel creyeron en sus posibilidades tras aguantar las embestidas nervionenses y comenzaron a tocar, adueñándose del control del balón. Así, no es raro que tanto en las llegadas, sobre todo, como en los remates superasen a los visitantes, que con la expulsión de Fazio dieron el paso atrás definitivo: dos cabezazos (uno de Negredo al principio y otro de Cáceres casi al final) que se fueron lejos de la meta defendida por Casto fueron el bagaje ofensivo.

En el Betis creció la figura de Iriney y Beñat y fue en estos segundos 45 minutos claro dueño de la posesión. Entre ambos sumaron 22 recuperaciones de las 57 de los verdiblancos, mientras que entre Trochowski (dos), Medel (ocho) y Rakitic (dos) lograron 12, de las también 57 de todo su equipo. Posteriormente, la entrada de Salva Sevilla y la caída física de Medel y Reyes provocaron que las tornas cambiaran en el dominio del juego. El de Utrera acabó el choque siendo el jugador que más balones perdió (19), seguramente porque fue también quien más intervino y quien más pidió el esférico. Con todo, su aportación tras el descanso bajó enteros, si bien fue el futbolistas que más faltas recibió (seis).

Y si Casto fue protagonista en el primer tiempo, Javi Varas lo fue en el segundo, llegando a intervenir hasta en siete ocasiones para atajar el peligro del conjunto heliopolitano, que remató nueve veces más que en el primer periodo, aunque sólo una entre los tres palos.

El derbi transcurrió con deportividad, lo que también se reflejó en las estadísticas. Apenas 24 faltas entre ambos conjuntos muestran un clásico que siempre se movió dentro de los límites permitidos. Se comentaba en la previa que las distancias entre ambos equipos parecían haberse acortado. Y así lo atestiguan las estadísticas de un único partido.

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