Cuando volver no se elige

  • Manzano regresa a Palma cuando más fuerte suenan los nombres de sus sustitutos pese a que los últimos triunfos le han hecho recuperar su crédito · En el Mallorca se le espera con vistas judiciales y poco cariño.

Uno nunca vuelve a los sitios cuando quiere, sino cuando puede. Es una máxima a la que habría que añadir una puntualización cuando la materia sobre la que se pronuncia tiene que ver con lo futbolístico: uno vuelve a los sitios cuando el calendario lo desea. Si al interesado le gustaría volver en otro momento, o sencillamente no hacerlo, lo tiene más que crudo.

Gregorio Manzano salió de Palma de Mallorca el pasado mes de junio dando un portazo y jurando en arameo, la misma lengua tan muerta como inteligible en la que se oía maldecir a Mateo Alemany detrás de esa misma puerta.

El caso es que el entrenador del Sevilla tiene que visitar el próximo sábado con su actual equipo la isla y el estadio en el que pasó cinco temporadas repartidas en dos épocas cuando su figura en Nervión no está precisamente fuerte y más se habla de sus sustitutos para la próxima campaña, pero también cuando se acaba de aplazar la vista judicial de las dos demandas interpuestas por el Mallorca por duplicidad de contratos, que le hará estar en el Juzgado de lo Mercantil número 2 de Palma finalmente el próximo 10 de mayo (día en que el sevillismo celebra un lustro del título de Eindhoven). Los administradores judiciales del Mallorca le reclaman 250.000 euros supuestamente cobrados por duplicado de la prima por objetivos de la temporada 08-09 y la reducción de la deuda salarial en virtud de una retención del 43%.

Pero no es este tema lo único que incomoda al entrenador jiennense en su vuelta a Son Moix. Siendo importante, no dejan estas cuestiones judiciales de ser frecuentes entre los profesionales del fútbol. Gajes del oficio... Manzano regresa a Mallorca reforzado por las victorias, pero sin tener ni mucho menos esa fortaleza en el entorno y dentro del club que no se mide únicamente por los resultados. Con el triunfo sobre el Zaragoza y los nueve puntos a los que su equipo está ahora del Villarreal ha logrado amortiguar algo la onda expansiva de los continuos bombardeos que recibe sobre su complicada continuidad al frente del banquillo sevillista.

Pero él mismo lo encaja bien. Como ha dicho, le molesta que se le pregunte, pero no la situación en sí. También ha confesado que el guión de lo protagonizado en este tiempo por gente como Joaquín Caparrós y Marcelo Bielsa él mismo lo ha seguido en otras ocasiones. Ponerse en el mercado al fin y al cabo no es delito como cobrar un contrato dos veces y el propio Manzano no se escandaliza quizá recordando que la temporada pasada aprovechó la visita a Mallorca del Sevilla de un tocado Manolo Jiménez para publicar esa misma semana en su web personal -que ahora redirige automáticamente a sus visitantes a la del Sevilla- una carta de despedida y agradecimiento a la afición del Mallorca.

Todas estas cuestiones y algunas más han hecho que no se reciba como merece al entrenador que ha llevado al equipo bermellón a realizar la mejor temporada de su historia y a alzar una Copa del Rey, la de 2003.

De cualquier forma, todo eso le debe dar lo mismo al Sevilla, que ahora lo que tiene que hacer es defender a su entrenador y éste, hasta el 30 de junio, es Gregorio Manzano. La ilusión por dar caza al Villarreal en el cuarto puesto debe aparcar algo el debate sobre el inquilino del banquillo en la temporada venidera y es cierto que el empate con sabor a victoria ante el Barcelona y los dos triunfos sí certificados frente a Valencia y Zaragoza otorgan un plus de confianza en el de Bailén. Ahora bien, esto del fútbol es un circo y el propio Manzano lo ha reconocido. Él forma parte del mismo y precisamente en Mallorca lo saben.

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