Aumentan los jóvenes detenidos en el extranjero por transportar droga

  • Las mafias los utilizan por la facilidad para pasar desapercibidos en viajes de turismo.

Las autoridades alertan del aumento del número de jóvenes españoles detenidos en el extranjero al ser sorprendidos transportando drogas, por encargo de mafias que les ofrecen a cambio "una pequeñas vacaciones a gastos pagados".

Prevenir a estos "pequeños camellos" o "correos" del riesgo que corren de pasar entre rejas varios años de su vida, es uno de los objetivos de la última campaña de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, que tiene por lema "Acércate a las drogas en el extranjero y cualquier país será tu prisión".

La iniciativa se ha desarrollado en colaboración con los ministerios de Asuntos Exteriores y Justicia, y con la Fundación Ramón Rubial-Españoles en el Mundo, dedicada a resolver estos casos.

El presidente de esta institución, Eduardo Gómez-Basterra, ha explicado, en una rueda de prensa, que se trata de chicos con un entorno familiar "sano y estable, y sin antecedentes penales", frente al perfil tradicional que se corresponde con personas del ámbito marginal.

Las mafias los utilizan por la facilidad para pasar desapercibidos en viajes de turismo, que les presentan "como unas pequeñas vacaciones a gastos pagados, y por los que les prometen un dinero rápido y aparentemente fácil".

La delegada para el Plan Nacional sobre Drogas, Carmen Moya, se ha referido a la "inconsciencia" de estos jóvenes, que pueden pasar un promedio de siete años en la prisión de un país exótico en condiciones pésimas o en cualquiera europea, donde se concentran un gran número de españoles por consumir o traficar con estupefacientes, aunque sea en pequeña escala.

Moya ha informado de que a uno de junio de este año 1.871 españoles -1.577 hombres y 294 mujeres- permanecían detenidos en cárceles extranjeras, de los que 1.442 -el 77 por ciento- lo estaban por este tipo de delitos.

Ha hecho hincapié en que el 30 por ciento del total -429- están en Europa, en cárceles de Holanda, Alemania, Suecia, Noruega, Dinamarca o Reino Unido. Los países con más españoles detenidos por drogas son Marruecos (181), Perú (152), Portugal (102), Francia (100), Argentina (100), Italia (92) y Brasil (85).

Además de Portugal, Francia e Italia, los países europeos en los que hay presos españoles por este motivo son: Alemania (48), Andorra (2), Austria (2), Bélgica (12), Dinamarca (3), Grecia (1), Irlanda (3), Luxemburgo (1), Noruega (1), Holanda (18), Polonia (1), Reino Unido (25), Rumania (1), Suecia (1) y Suiza (14).

Para Moya, la campaña pretende acabar con el "falso mito" de que hay países muy tolerantes hacia el consumo de drogas y de que se puede ganar dinero fácil traficando a pequeña escala. "Muchos de nuestros jóvenes desconocen que en la mayor parte de los países el consumo de drogas en la vía pública o en locales de ocio está penado", ha agregado.

La delegada ha alertado, a los que puedan verse tentados, de que "lo más probable" es que terminen en condiciones de reclusión "muy duras, a miles de kilómetros de sus familias, en países donde desconocen las leyes, los derechos que les asisten, el idioma y donde no siempre se respetan los derechos humanos".

La directora de Cooperación Jurídica Internacional, Aurora Mejía, ha subrayado que "algunas legislaciones son muy duras, imponiendo incluso penas como la pena de muerte o la cadena perpetua, y, a veces, con condiciones extremas en las prisiones".

Desde el Ministerio de Justicia, ha añadido Mejía, se siguen "muy de cerca" las solicitudes de traslado de presos españoles en el exterior, pero éstas no se pueden presentar mientras no existe una condena firme, que suele tardar de dos a tres años en producirse.

"El proceso de tramitación es largo, sobre todo cuando la pena impuesta es mucho mayor que en España", ha comentado, registrándose casos en los que el tiempo transcurrido ha alcanzado dieciséis años.

El subdirector general de Protección de los Españoles en el Extranjero, Javier Herrera, ha señalado que el perfil general de los detenidos suele ser el de personas de entre veinte y cuarenta años, del ámbito marginal, con familias desestructuradas, que necesitan dinero, en ocasiones, para satisfacer sus propias adicciones. Ha concluido que, en general, "suele ser un confiado o un engreído que se cree más listo que los demás y, también, que no le van a detener".

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