Sociedad

Chile pide asesoría a la NASA para alimentar a los mineros atrapados

  • La disciplina y la organización adoptada por los trabajadores son fundamentales para sobrevivir al encierro · A través de las sondas, reciben los primeros alimentos y mensajes de ánimos de sus familias

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Las autoridades sanitarias chilenas pidieron la colaboración de la Agencia Espacial estadounidense (NASA) para las labores de supervivencia de los 33 mineros atrapados en una mina en el norte de Chile, según dijo el ministro de Salud, Jaime Mañalich.

A 700 metros de profundidad, a oscuras, con escasa ventilación y acceso a alimentos, la situación en que se encuentran los obreros desde hace más de dos semanas es similar a la que se vive en el espacio.

La colaboración solicitada a la NASA, según dijo el ministro, se refiere especialmente al proceso de alimentación al que deben ser sometidos los mineros, por pequeñas dosis con alimentos condensados y muy ricos en proteínas.

Por el momento, a través del primer ducto que abrieron el pasado domingo se les ha hecho llegar glucosa y agua, además de algunos medicamentos para revestir el estómago y evitar posibles úlceras por la falta de alimentación todos estos días.

Mientras tanto, las labores de rescate de los obreros atrapados en la mina de San José de Atacama continúan. Así, a lo largo del día de ayer se consiguió introducir una tercera sonda a 530 metros de profundidad en la galería en la que permanecen atrapados, según informó el equipo formado por los responsables del rescate.

Andrés Sougarret, un ingeniero de la estatal Corporación del Cobre (Codelco) que ha sido el encargado de encabezar las perforaciones efectuadas en la mina para encontrar a los atrapados, dijo que con este tercer ducto "vamos a poder dividir las funciones. La primera va a ser para la entrega de alimentos de forma expedita. La segunda para comunicarnos permanentemente y buscamos que la tercera nos permita mejorar la ventilación".

Sougarret se manifestó sorprendido de las buenas condiciones físicas de los mineros, que ayer cumplían 19 días atrapados, desde que el pasado 5 de agosto un derrumbe gigantesco bloqueara la salida de la mina de San José.

La supervivencia a este encierro se debe entre otros motivos a un estricto régimen de disciplina y organización llevada a cabo por los obreros atrapados, que han mantenido desde el primer momento sus labores diarias y los escalafones de mando. El grupo atrapado siguió siempre las instrucciones de su jefe de turno, el topógrafo Luis Urzúa de 53 años, y los consejos de Mario Gómez de 63, el más avezado de los mineros, con cinco décadas de trabajo en los yacimientos.

Los trabajadores, que deberán esperar unos tres meses para ser rescatados, establecieron zonas para comer, para dormir y para circular. También racionaron la comida y fijaron turnos de guardia.

Al conseguir mantener contacto con la superficie, lo primero que hicieron fue preguntar por el estado de sus compañeros, a los que temían afectados por el derrumbe. También hicieron preguntas de fútbol y pidieron cervezas para sobrellevar el calor y la humedad.

Sin embargo, esta precaria situación se puede verse agravada por el hecho de que varios operarios padecen diabetes, hipertensión y silicosis, la enfermedad pulmonar de los mineros.

Un primer chequeo médico reveló que todos deben rehidratarse y comenzar una dieta especial para fortalecer el estómago.

Además, diversos psicólogos recomendaron también enviar juegos para facilitar su entretenimiento y contener depresiones futuras. Aquí juega un papel fundamental las misivas que envían sus familiares, que siguiendo recomendaciones del equipo de psicólogos tienen que ser mensajes positivos que los animen a resistir.

Siguiendo estos consejos, Carolina cuenta, a través de una carta, a su padre Franklin Lobos, ex futbolista chileno, y uno de los 33 atrapados en la mina, que le querían mandar una pelota pero no pasaba por la onda, así que "no podrán tener pichanga abajo".

"Le hacemos bromas, y le enviamos muchas energías positivas. Le contamos lo que ha ocurrido a nivel nacional, le pedimos que esté tranquilo y le decimos que lo estamos esperando", relató Carolina sobre la primera carta que su familia le enviará a su padre. Otro de los familiares de los atrapados, Antenor Berríos, padre del minero Carlos Berrío de 29 años, dijo que la familia le está escribiendo cosas sobre lo que está sucediendo, "pero nada triste sino frases para darles ánimo".

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