EEUU se vuelca con Nueva Orleans, que todavía hoy es una herida sangrante

  • Cinco años después del desastre del 'Katrina', dirigentes políticos y estrellas mediáticas se citan en la capital de Luisiana · Más de la mitad de sus habitantes están aún por debajo del umbral de la pobreza

Numerosos representantes políticos y varias estrellas del mundo del espectáculo se unieron ayer a los actos de conmemoración por las más de 1.800 víctimas que dejó hace cinco años el huracán Katrina a su paso por el golfo de México. Nueva Orleans, la ciudad más afectada por las inundaciones, acogió también al presidente Barack Obama. El mandatario se informó de primera mano de los trabajos de reconstrucción de la conocida metrópoli del estado de Luisiana. La visita de Obama puso punto final a los actos de conmemoración. La televisión estadounidense emitió en los últimos días varios programas especiales para recordar la tragedia.

En Nueva Orleans hubo misas, discusiones públicas y visitas guiadas por los lugares destruidos. Pero en la conocida metrópoli del jazz también hubo festivales de música para destacar el optimismo con el que la ciudad quiere ver hacia el futuro. El actor Brad Pitt fue uno de los famosos que también anunció su visita. La estrella de 46 años tenía previsto inspeccionar casas ecológicas que su fundación Make it right ayuda a construir. La actriz Sandra Bullock, por su parte, estuvo en la inauguración de un hospital cuya construcción contribuyó a financiar con varias donaciones.

Cinco años después del huracán, Nueva Orleans sigue en proceso de transformación mientras más de la mitad de los residentes todavía se encuentran por debajo del umbral oficial de pobreza en Estados Unidos. Actualmente, conviven experimentos sociales -como el que se está desarrollando en materia de educación-, con enormes inversiones centradas en el turismo y la industria.

El objetivo: redimir al Gobierno federal estadounidense de la humillación y condena pública de la que fue objeto en 2005, cuando una de las peores gestiones jamás realizadas de una catástrofe elevó un desastre natural a la categoría de tragedia humana sin precedentes. Más de 1.800 personas perdieron la vida al paso del huracán Katrina, que hizo acto de presencia en el sur de Luisiana el 29 de agosto de 2005. Más que un huracán, una "combinación de tormentas" de categoría 4 que levantaron un oleaje de más de ocho metros de altura con vientos de más de 200 kilómetros por hora. Los diques de Nueva Orleans no estaban preparados adecuadamente para soportar el impacto y registraron hasta 50 brechas de agua que inundaron el 85% de la ciudad.

Tras el paso del huracán, Nueva Orleans se convirtió en un escenario tercermundista. Cientos de miles de personas abandonaban la ciudad en un éxodo masivo mientras otras 10.000 personas se recluían en un deteriorado Astrodome, de Houston, con apenas asistencia médica o comida. Mientras, en las calles, se registraban brotes de violencia racista a cargo de grupos supremacistas blancos, así como asesinatos extrajudiciales, saqueos, y enfrentamientos armados entre las bandas criminales .

La población tuvo que esperar a noviembre de 2009 para ratificar que la inundación de Nueva Orleans había sido algo más que "el acto de Dios" que decía la Administración Bush. Fue cuando un juez federal sentenció que el pésimo mantenimiento que el Cuerpo de Ingenieros del Ejército sobre el canal de navegación de la ciudad era causa directa de los peores daños registrados en Nueva Orleans. La primera vez que el Gobierno fue responsabilizado de una catástrofe estimada en más de 100.000 millones de dólares.

Nueva Orleans es ahora un 22 % más pequeña. En términos económicos, Luisiana ha recuperado cierta normalidad, sustentada en el turismo y en el flujo de dinero para la reconstrucción, que ha aislado en cierto modo a la ciudad de los efectos de la crisis financiera.

Los negocios han experimentado una "recuperación irregular", en palabras del director del Consejo Económico de Nueva Orleans y la Región del Mississippi, Bob Brown. "Hay aspectos que se han corregido, y otros que se encuentran incluso en mejor estado que antes de la tormenta", señaló.

Otro factor a tener en cuenta es la llamada "suburbanización de la pobreza". Las áreas residenciales de las afueras de la zona metropolitana de Nueva Orleans se han convertido en el lugar de alojamiento de la población con menos recursos, que a día de hoy sigue siendo más de la mitad de los residentes.

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