Encargar dos asesinatos para heredar una funeraria

  • Dos empleados, uno de ellos el yerno del propietario, contrataron a un sicario para que matase al dueño del negocio y al compañero que podría delatarles. Al final fue el propio sicario el que los denunció.

En 2008 Ana Belén quería divorciarse de su marido e inició un romance con Jesús, yerno del dueño de la funeraria en la que ambos trabajaban y cuyo matrimonio también hacía aguas. Juntos encargaron a un sicario que eliminara al empresario y al compañero que podría delatarles, para heredar así la empresa. La idea, digna de un guión de película o más bien de telenovela, se vino abajo porque el sicario denunció los hechos a la Policía, dando al traste con el plan y conduciendo a Ana Belén y Jesús directamente al banquillo de los acusados.

Concretamente al de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Madrid, donde se enfrentan a una petición provisional de la fiscal de 23 años de cárcel por dos delitos de proposición para cometer asesinato. En la primera sesión del juicio Ana Belén ha admitido que pagó 3.000 euros a un hombre, Juan Manuel, pero solo para librar a su hermano de una amenaza de muerte y no para encargarle dos asesinatos: "Juan Manuel me dijo que, si no le daba el dinero, mi hermano acababa en el cementerio", ha asegurado. Ha añadido que su hermano y Juan Manuel se enfrentaron por un caso de facturas falsas diez años atrás y que Juan Manuel la denunció cuando ella le rechazó sexualmente: "Me intentaba meter mano por todas partes y no le dejé. Eso se le atravesó en la cabeza". La acusada, que no se ha alterado en toda su declaración, ha explicado que no tenía ningún interés en matar al empresario ni al compañero de trabajo que conocía su aventura, al que consideraba "un osito de peluche".

Sin embargo la Fiscalía considera que este empleado habría sido "el primero en sospechar que ella y el otro acusado tenían que ver con la muerte de Mariano". Juan Manuel ha declarado como testigo protegido y ha ratificado el contenido del escrito de la Fiscalía, que subraya que Ana Belén y Jesús, "puestos de común acuerdo", quisieron contratarlo como sicario y que, además del dinero, ella le entregó fotografías de las víctimas y las llaves de la casa del empresario.

Ha añadido que al principio no creyó que Ana Belén fuera "en serio" con el plan, pero que a medida que le facilitó datos de las víctimas tomó conciencia de la gravedad de la situación. En ese momento decidió seguirle el juego con el único objetivo de denunciar los hechos a la Policía. Así, Juan Manuel ha dicho que Ana Belén le indicó cómo debían ocurrir las muertes -primero la del trabajador de la funeraria y 15 días después la del empresario- y que fue ella quien le confirmó que Jesús, a quien no conoce personalmente, "también tenía intención de matar a ambos".

Por su parte, Jesús, yerno del dueño de la funeraria y también acusado, ha admitido su relación extramatrimonial con Ana Belén y que le dejó 3.000 euros, aunque lo hizo sin pedirle explicación alguna y sin tener idea del plan para matar a su suegro, pues él nunca se propuso heredar la funeraria. El segundo capítulo de este juicio, propio de una serie de televisión, tendrá lugar el jueves en la Audiencia Provincial de Madrid, donde está prevista la declaración de varios testigos.

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