El Gobierno italiano busca trabas para impedir la desconexión de Eluana

  • El ministro de Salud, Maurizio Sacconi, anuncia que están estudiando "la idoneidad" de la clínica La Quiete · El nuevo debate se centra ahora en si la joven sufrirá durante el tiempo que dure su agonía

El ministro de Trabajo, Salud y Políticas Sociales de Italia, Maurizio Sacconi, aseguró ayer que su Gobierno está valorando "la idoneidad de la clínica" La Quiete, donde Eluana Englaro, la mujer que lleva 17 años en estado vegetativo, debería ser desconectada del sistema de alimentación artificial que la mantiene con vida.

Con estas declaraciones, el ministro Sacconi, que desde el primer momento ha intentado obstaculizar el cumplimiento de la sentencia judicial que autoriza la desconexión de la mujer, dio a entender que el Gobierno seguirá peleando para evitar que Eluana muera.

En declaraciones a la radio pública italiana, Rai, explicó que su gabinete ha pedido a la región de Friuli Venecia Julia (norte de Italia), en la que está situada la clínica, "más informaciones sobre el grado de habilitación de la casa de reposo" ya que la finalidad por la que Eluana ha sido ingresada allí es de "asistencia".

El pasado mes de diciembre, Sacconi aprobó una directiva en la que prohibía a todos los centros sanitarios del país la posibilidad de suspender la alimentación y la hidratación de sus pacientes, con el objetivo de obstaculizar la desconexión de Eluana.

Sin embargo, la residencia La Quiete de Udine, que normalmente se ocupa del cuidado de personas mayores, se ofreció a acoger a la enferma, ya que al no ser un centro sanitario, queda fuera del ámbito de acción de la directiva gubernamental.

Eluana fue ingresada en este centro a primera hora del martes. Al tercer día de estar allí, un equipo médico especializado le desconectará progresivamente la sonda nasogástrica a través de la que se le suministra el alimento. A partir de entonces, tardará entre dos y tres semanas en morir.

Uno de los aspectos que más se están debatiendo es si Eluana sufrirá o no durante su larga agonía. En declaraciones al diario Corriere Della Sera, el anestesista Davide Mazzon, aseguró que Eluana "ha perdido toda percepción y no se enterará de nada".

Sin embargo, en declaraciones al mismo diario, el director del Departamento de Terapia Intensiva del Policlínico de Milán, Luciano Gattinoni, consideró que "la única respuesta a esta pregunta es que no lo sabemos".

Eluana "no puede sentir el mismo dolor que sentiría una persona normal, en el sentido de que no puede tener conciencia de ello o localizarlo en el tiempo y en el espacio porque esto depende de procesos de integración en las que interviene la corteza cerebral. Pero no excluyo que pueda tener una percepción del dolor como la que sienten los animales", explicó Gattinoni.

Desde el martes, la Policía vigila el exterior de la clínica, donde asociaciones y partidarios de desconectar a Eluana se han concentrado para manifestar su apoyo a la familia y pedir al Parlamento que apruebe una ley sobre testamento biológico. Ayer, en cambio, se concentraron en el mismo sitio asociaciones contrarias a la sentencia para pedir a los médicos y a la familia que dejen seguir viviendo a Eluana.

Ante el gigantesco ruido y debate social que está suscitando el caso, el padre de Eluana, Beppino Englaro, ha pedido "silencio" y, en todo caso, que el debate sobre la cuestión se desarrolle "lejos del cuerpo" de su hija. "Diría lo mismo si no fuera mi hija, si yo no fuera el padre", declaró.

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