La ONU alerta sobre las nuevas drogas que facilitan las violaciones

  • La Junta de Fiscalización de Estupefacientes advierte que las sustancias de estas características son muy fáciles de adquirir · Disminuye en España el consumo de cocaína pero aumenta el de ketamina

La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) ha lanzado una advertencia contra el aumento del uso de nuevas drogas para facilitar las agresiones sexuales y despojar de sus bienes a las víctimas.

En su informe anual publicado ayer, la JIFE, órgano perteneciente al sistema de las Naciones Unidas, afirma que pese a los esfuerzos hechos para poner coto a esa práctica, el uso de las llamadas "drogas de violación" va en aumento. Advierte también que "las nuevas sustancias psicoactivas se consiguen con más facilidad", puesto que están sometidas a un control internacional "menos estricto".

La JIFE apunta que el fenómeno de la "droga de violación" es bastante nuevo, pero que avanza rápidamente, porque los agresores utilizan también sustancias no sometidas a fiscalización.

Para ello se recurre a sustancias de la familia de la benzodiazepina a fin de "debilitar la resistencia de sus víctimas y aprovecharse de ellas sin su consentimiento, despojándolas de sus bienes o ultrajándolas físicamente".

El organismo recuerda también que el flunitrazepam, que contiene benzodiazepina y que se comercializa con el nombre de Rohypnol, llegó a utilizarse tan comúnmente para perpetrar agresiones sexuales que recibió el nombre de "droga de violación", aunque últimamente su consumo se ha reducido mucho gracias a un control más estricto.

Pero los delincuentes recurren ahora a otras sustancias, como el ácido gammahidroxibutírico (GHB), un psicotrópico que hasta hace poco no estaba sometido a fiscalización internacional, y otros productos como la ketamina y la gamma-butirolactona (GBL), que se consiguen fácilmente en muchos países.

La JIFE denuncia también la manera sin escrúpulos de administrar esas sustancias a las víctimas, sin que se enteren, ya que por lo general se dan disimuladas en alimentos o bebidas y en elevadas dosis, "una práctica que entraña graves riesgos para la salud de las víctimas".

Agrega que los delitos de agresión sexual no sólo se cometen en lugares públicos como bares, restaurantes y clubes nocturnos, sino también en ambientes privados, lo que ha hecho que la comunidad internacional haya aunado esfuerzos y demostrado su determinación para hacer frente al problema.

En marzo de 2009, la Comisión de Estupefacientes ya instó a todos los países a que adoptaran medidas para combatir el uso de productos farmacéuticos con miras a facilitar la agresión sexual y sensibilizaran a la opinión pública acerca de ese grave problema.

La Comisión también invitó a la industria farmacéutica a que elabore fórmulas con ingredientes de protección, como colorantes y agentes saborizantes, a fin de advertir a las posibles víctimas de la adulteración de las bebidas.

El mismo organismo señala que el consumo de cocaína ha caído en España, especialmente entre los jóvenes, pero se ha producido un incremento del uso de la ketamina. España es puesta como ejemplo al tratar sobre la disminución del consumo de cocaína en Europa, ya que la prevalencia de su uso entre los estudiantes de secundaria pasó del 7,2% en 2004 al 3,6% en 2008.

En los dos países con mayor consumo de esa droga en Europa -el Reino Unido y España- "se ha observado una disminución del uso indebido de cocaína", indicó la JIFE.

Este descenso en el consumo se ha registrado al mismo tiempo que ha caído el número de incautaciones de cocaína en España y Portugal, posiblemente porque los "narcos" han optado por vías de acceso a Europa peor vigiladas, como los Balcanes y otras zonas de Europa oriental, según el informe publicado ayer.

El pasado año, la JIFE ya elogió a España por su Plan de Actuación contra la cocaína, puesto en marcha en 2007 para dar respuesta al creciente consumo de esa droga en el país, y que alcanzó su punto más alto en 2005.

Por el contrario, advierte que es "motivo de preocupación" el creciente tráfico y consumo de ketamina, un anestésico de uso veterinario. "El uso indebido de ketamina es cada vez mayor en los países de Europa, en particular en España y el Reino Unido. El tráfico de la ketamina interesa a los grupos delictivos organizados debido a su alta rentabilidad", indicó la Junta.

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