La ONU pide una mayor inversión en agricultura para reducir el hambre

  • La cifra de hambrientos aumentará este año un 9% hasta los 1.020 millones, el peor dato desde el inicio de los 70 · Los expertos aseguran que el problema principal es la dificultad para acceder a los alimentos

La crisis alimentaria que ha llevado a 1.020 millones de personas a pasar hambre debe ser combatida con un renovado apoyo a la agricultura y las redes de distribución locales, concluyen las principales ONG que han analizado este fenómeno con motivo de la celebración del Día Mundial contra el Hambre. Acción contra el Hambre, presentó ayer un informe titulado ¿De qué se alimenta el hambre? en el que analiza el impacto de la crisis económica y el aumento de los precios de los alimentos que ha resultado en el "agravamiento de una situación ya crónica" de hambre en el mundo.

Según datos de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en un solo año, el número de personas amenazadas por el hambre ha pasado de 963 a 1.020 millones, en su mayoría mujeres y niños que sobreviven con menos de un dólar al día. El director general de la FAO, Jacques Diouf, ha recordado cómo "los líderes mundiales han reaccionado con contundencia a la crisis económica y financiera y han logrado movilizar miles de millones de dólares en un plazo de tiempo muy corto". Diouf les instó a repetir la "misma acción enérgica para combatir el hambre y la pobreza" y a realizar mayores inversiones en los sistemas agrícolas de los países pobres.

"El aumento del número de víctimas es intolerable. Tenemos los medios técnicos y económicos para hacer desaparecer el hambre, lo que falta es una mayor voluntad política para erradicarlo para siempre", concluyó Diouf.

"Veinte millones de personas padecen hambre severa con peligro de muerte inmediata", advirtió ayer el director general de Acción contra el Hambre, Olivier Longué, en el acto de presentación del estudio que destaca que esta situación se produce en un momento en que la producción de alimentos ha alcanzado máximos históricos. "Ya no se trata de una falta de alimentos, sino de una falta de acceso a ellos", como demuestra el hecho de que la mayoría de quienes pasan hambre se dedican a la agricultura, aseguró.

En el mismo acto, el experto en desarrollo y cooperación internacional Karlos Pérez Armiño, argumentó que el incremento en los precios de los alimentos se debe fundamentalmente a la especulación financiera de los grandes fondos de inversión en futuros de alimentos.

Para Pérez Armiño, la política económica neo-liberal de las últimas décadas "es la base del fracaso de las políticas de lucha contra el hambre" ya que ha resultado en que los gobiernos pierden influencia en este sector, que queda a merced del mercado y bajo el control de las grandes multinacionales.

Todo ello ha resultado en que los consumidores de países en desarrollo no se pueden permitir pagar el precio de los alimentos y adoptan estrategias de supervivencia como comer menos, vender sus escasas posesiones, endeudarse o emigrar, que a la larga no harán sino exacerbar el problema, advirtieron. Ante este panorama, "es absolutamente imprescindible volver a poner la agricultura en la centralidad de la cooperación y de la agenda política", defendió el jefe del departamento de Cooperación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), José Moisés Martín. A esta misma conclusión han llegado Cruz Roja y la Media Luna Roja.

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