Obama da marcha atrás en la batalla por los anticonceptivos

  • La norma que obligaba a todos los empleadores de proporcionar métodos de control de natalidad a sus trabajadoras puso en pie de guerra a la Iglesia católica y a los conservadores.

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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se ha visto obligado a dar marcha atrás y proponer una "solución de compromiso" en materia de anticonceptivos, después de que la próxima entrada en vigor de la obligatoriedad para todos los empleadores de proporcionar métodos de control de natalidad a sus trabajadoras pusiera en pie de guerra a la Iglesia católica y a círculos conservadores del país. Según anunció Obama, para aquellas mujeres que trabajen en instituciones bajo mando de organizaciones religiosas como la Iglesia católica, que tienen objeciones a ofrecer como parte de su cobertura médica métodos anticonceptivos obligatorios por la nueva ley, éstos no tendrán que ser proporcionados directamente por el empleador sino por una compañía de seguros contratada.

Las alarmas -y el ruido de sables- habían empezado a sonar a finales de enero, cuando el gobierno de Obama anunció su decisión de ratificar una ley en el marco de su reforma sanitaria que obligaría a que, a partir de su entrada en vigor el próximo agosto, todos los empleadores deban garantizar cobertura total en materia de control de natalidad, incluidos anticonceptivos y otros métodos. Aunque preveía un plazo de un año para su adaptación, esta normativa incluía a los hospitales y otras instituciones controladas por la Iglesia católica que, de acuerdo con esta ley, habrían tenido que proporcionar esta cobertura anticonceptiva pese a que va totalmente en contra de lo que predica Roma.

La respuesta no tardó en llegar y, desde las más altas instituciones católicas del país, se oyeron voces de protesta y de amenaza por la normativa. "Nunca antes ha tratado el gobierno federal de forzar a individuos y organizaciones a salir al mercado para comprar un producto que viola su conciencia. Esto no debería pasar en un país donde el libre ejercicio de la religión está en primera línea" de las leyes, denunció el presidente de la Conferencia Católica de Obispos de Estados Unidos, el cardenal Timothy Doland, en los pasados días.

La Conferencia inició una campaña llamando a los católicos del país -que no son pocos y su voto no es nada desdeñable- a escribir a los congresistas urgiéndoles a demandar el "respeto de la Ley de Derechos de Conciencia". Además, hasta la fecha lograron que más de 400 organizaciones católicas firmaran una declaración protestando por la "insostenible situación" en que les pone la ley, "obligando a las organizaciones católicas, que desempeñan un papel vital en el suministro de cuidados médicos y otros servicios necesarios, a violar su conciencia o reducir gravemente dichos servicios", alertaron.

La reforma de la salud ya le ha dado a Obama más de un dolor de cabeza pero, en este año electoral en el que la que ha constituido la mayor apuesta de su primera legislatura ya está siendo utilizada duramente en su contra, lo que menos necesitaba el mandatario era munición extra para que lo ataquen. Sobre todo cuando el electorado católico -sin olvidar que los hispanos con los que la Casa Blanca también cuenta para repetir mandato lo son mayoritariamente- fue clave para su victoria en 2008, y probablemente lo volverá a ser en noviembre próximo.

Además, la airada reacción de la Iglesia católica y otros sectores dejó claro que los peores temores de algunos miembros del gabinete de Obama, incluidos al parecer el vicepresidente -y católico- Joe Biden, acerca de una potencial pérdida de votos, parecían hacerse realidad. "El debate sobre el control de la natalidad ha abierto un peligroso cisma electoral para los demócratas, enfrentando la base de apoyo femenino de Obama con la iglesia y un campo presidencial republicano al que no le faltan ganas de saltar ante lo que se podría percibir como un asalto a la libertad religiosa", señalaba el diario Politico.

Al anunciar la medida de "compromiso", Obama hizo esfuerzos por subrayar que nadie sale perdiendo en esta solución en la que se siguen respetando los "principios clave" tanto de los derechos reproductivos de las mujeres como la libertad religiosa de las organizaciones.

En un año electoral muy indeciso en el que cualquier tropezón puede resultar fatal, está por ver aún si esta marcha atrás de Obama logra calmar los ánimos y, sobre todo, no restarle votos. Organizaciones de derechos civiles como la poderosa ACLU parecieron conformarse con la solución de compromiso y llamaron a "dejar atrás el intenso debate reciente". La Iglesia católica mantenía por el momento silencio aunque algunas agrupaciones como la Asociación de Salud Católica dieron ya su visto bueno como una solución que "protege la libertad religiosa y el derecho de conciencia de las instituciones católicas".

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