Primer imputado en Australia por los incendios

  • El detenido está acusado de provocar uno de los fuegos, en el que murieron 21 personas.

Las autoridades australianas han imputado este viernes  a un hombre por provocar supuestamente uno de los fuegos que llevan desde la semana pasada quemando el sudeste del país oceánico, por lo que se convierte en la primera persona con cargos en relación a estos sucesos, después de que ayer la Policía arrestase y posteriormente dejase en libertad a otros dos individuos.

Las fuerzas de seguridad de Australia culpan al detenido, que pasó varias horas en prisión hasta conocer la decisión del juez, de causar un incendio que, a su vez, provocó víctimas mortales. En concreto, lo relacionan con el foco iniciado cerca de la ciudad de Churchill el pasado sábado en el que perecieron 21 perosnas.

No obstante, el hombre no se personó ante el juez que debía decidir su futuro inmediato, ya que la Policía les dijo a los magistrados del Tribunal de Morwell que su estado mental era inestable. La corte ordenó el mantenimiento en secreto de la identidad del sospechoso y solicitó para él la asistencia psicológica.

Acto seguido, las autoridades le trasladaron a Melbourne, la segunda ciudad más grande de Australia, al parecer por su propia seguridad. Deberá prestar declaración ante el principal tribunal de esta ciudad el próximo lunes, para comenzar un proceso que podría implicar una sentencia final de hasta 25 años de prisión.

El Ejecutivo prevé que el número de fallecimientos se incremente por encima de los 200 a medida que se descubran nuevas víctimas entre las zonas devastadas, especialmente en el estado de Victoria. De hecho, la localidad arrasada de Marysville podria esconder entre sus restos entre 50 y 100 nuevos cadáveres, por lo que algunas fuentes acercan a 300 la cifra global.

Miles de bomberos aún siguen luchando contra las llamas en Victoria, donde hoy permanecían activos alrededor de una veintena de focos en Victoria, muchos de ellos fuera de control. Además, un total de 44 escuelas permanecían cerradas en todo el estado ante el peligro de las llamas. 

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