Un Ramadán muy caliente

  • El mes sagrado de los musulmanes complica su contratación como temporeros en el campo por el temor de los empresarios a que no soporten la jornada laboral

La nueva luna dio comienzo ayer al mes del Ramadán, al que están llamados los casi dos millones de musulmanes que residen en España, según explicó Mohamed Escudero, portavoz de la Junta Islámica. Durante este periodo, los musulmanes no podrán ingerir alimentos ni líquidos y tampoco podrán mantener relaciones sexuales o fumar desde la salida del sol al ocaso, así hasta que comience el nuevo mes lunar.

Los musulmanes que están exentos de hacerlo son los niños, las personas mayores, los enfermos crónicos, las mujeres embarazadas, en periodo de lactancia o durante la menstruación, y las personas con enfermedades temporales.

El Ramadán, que se celebra en el noveno mes lunar, ha vuelto a caer en verano, por lo que el día a día de los musulmanes será un poco más complicado, ya que a pesar de las altas temperaturas, no pueden ingerir líquidos y, por tanto, no pueden hacer nada para combatir la sed. Los días, además, son más largos, con lo que la jornada de ayuno también lo es.

En este sentido, el coordinador del Centro de Información para Trabajadores Extranjeros de CCOO, Carles Bertan, recordó a los empresarios agrícolas que es ilegal restringir la contratación de temporeros musulmanes por temor a que no soporten las condiciones laborales en el Ramadán. Escudero, por su parte, hizo hincapié en el acuerdo entre la Comisión Islámica y el Estado español en 1992, que contempla una serie de derechos de las confesiones religiosas, entre otros, los de los musulmanes.

Antes de que amanezca, los musulmanes en el mes sagrado hacen la primera oración del día y desayunan ingiriendo más calorías de lo normal para poder aguantar hasta el ocaso.

Posteriormente, cada uno hace las tareas que habitualmente desempeña hasta que cae el sol y, según la tradición islámica, rompen el ayuno con un dátil y un poco de agua u otra bebida tras lo que oran de nuevo y ya pueden comer.

Como consecuencia de la celebración en pleno verano del Ramadán, la operación especial Paso del Estrecho (OPE) ha comenzado antes de lo habitual; de hecho, los inmigrantes magrebíes han adelantado su periodo vacacional y se calcula que a mediados de agosto ya habrán regresado a Europa más de 400.000.

El Ramadán empezó en Egipto, Jordania, Siria, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, el Yemen, Kuwait y Sudán, después de que las autoridades religiosas avistaran el martes el cuarto creciente de la Luna que marca el inicio y el final del mes de ayuno.

En un intento de aliviar el ayuno bajo el sol de agosto, las autoridades egipcias decidieron adelantar la hora durante este mes para minimizar el periodo de abstinencia durante el día.

En las últimas semanas, no sólo han subido las temperaturas sino también los precios de los alimentos en la mayoría de los países árabes, lo que ha provocado manifestaciones de protesta en Egipto.

En Jordania, la subida del importe de los productos básicos antes del Ramadán también ha preocupado a los ciudadanos. El primer ministro, Samir Rifai, advirtió ayer contra los intentos de los mercaderes de subir los precios de los alimentos sin ningún motivo.

Según cifras oficiales, en ese país aumenta el consumo de productos alimenticios en un 35% durante el mes sagrado, cuando, a pesar del ayuno diurno, son frecuentes los excesos culinarios en las reuniones familiares.

En el Líbano, aunque las autoridades pidieron congelar los precios, desde comienzos de esta semana se ha notado el alza del valor de los productos, sobre todo de la verdura y la fruta.

Con la llegada del mes sagrado en Iraq, el Ministerio de Comercio ha lanzado una campaña para asegurar el reparto de los alimentos en todas las regiones del país pues esto no ha hecho olvidar la crítica situación política y económica que vive el país.

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