Rusia lucha contra el peligro de una contaminación radiactiva

  • Los incendios forestales obligan a activar la alarma en torno a los centros nucleares mientras que Francia pide a la UE que envíe un equipo de rescate a la zona

Los incendios forestales y de turba más graves de la historia de Rusia continúan azotando el país, donde son ya más de 550 los focos activos que han hecho saltar las alarmas sobre el posible peligro de una contaminación radiactiva.

Los fuegos afectan ya a una superficie de más de 1.700 kilómetros cuadrados, según los últimos datos del Ministerio de Protección Civil. Pero al daño medioambiental se sumó ahora el riesgo de una contaminación radiactiva, según denunció la organización ecologista Greenpeace.

Mientras, Francia llamó a la Unión Europea (UE) a formar un equipo de rescate y enviarlo a Rusia, informó el diario Le Figaro. "Debemos unir nuestros medios y formar un equipo de emergencia", reconoció al rotativo el secretario de Estado para Asuntos Europeos, Pierre Lellouche.

Sin embargo, la Comisión Europea descartó un grupo de intervención para Rusia. "Ya tenemos un centro para catástrofes humanitarias, no necesitamos más", consideró un portavoz.

Las autoridades bajaron el nivel de alarma en la ciudad de Osyorsk, en los Urales, donde se encuentra el gran centro de almacenamiento y procesamiento de basura atómica de Mayak. Sin embargo, Greenpeace advirtió que los fuegos podrían liberar a la atmósfera material radiactivo, aunque las llamas no lleguen al mismo centro.

Las advertencias se produjeron después de que las llamas avanzasen hasta una zona situada a 80 kilómetros de la planta, que según dijo el experto nuclear Christoph von Lieven al diario alemán Neue Presse entraña un riesgo especial.

La portavoz del Ministerio de Protección Civil, Irina Andrianova, aseguró que las llamas en torno a la instalación están extinguidas. Para la agencia nuclear rusa Rosatom, la posibilidad de que el fuego alcance la zona es mínima y se debería evitar el pánico.

"Actualmente no hay peligro para la ciudad o las instalaciones", aseguró el portavoz Serguei Novikov. El consorcio cree que los basureros nucleares están protegidos por varias capas de hormigón y metal, que el fuego no puede dañar.

Aun así, el alcalde Viktor Trofimchuk decretó el estado de emergencia y prohibió los picnics en los parques de la ciudad y los bosques colindantes en un momento en que Rusia hace frente a las temperaturas más elevadas y mayores sequías en un siglo, con el objetivo de evitar incendios.

En los trabajos de extinción murieron desde el lunes al menos dos personas, entre ellos un soldado que luchaba contra las llamas en el centro de investigación atómica de Zarov, que ya se lograron extinguir. La cifra de muertos por el fuego aumentó así a al menos 54, aunque las organizaciones humanitarias hablan de un número mayor.

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